Notable actuación de la banda de puertorrico ÌFÉ, en el escenario Mercados del Mundo de Sallent

Cuales Kraftwerk latinos, por su posición estática en el escenario y sus matemáticas y calculadas composiciones, ÍFÉ arrancó este miércoles por la noche su concierto en el escenario Mercados del Mundo en Sallent de Gállego, con una demostración de contundencia rítmica y amor por los subgraves. El proyecto liderado por Otura Mun sólo necesitó una hora escasa de actuación (enturbiada sólo por la lluvia en los bises), para constatar que son merecidamente una de las bandas de electrónica de Latinoamérica con más proyección.

No resultaba tarea sencilla trasladar el sonido de su primer disco, “IIII + IIII”, tan abstracto, electrónico y misterioso como tradicional, pero bastaron cinco músicos entregados a la percusión y a los loops para llevarlo a buen puerto. Los primeros 15 minutos fueron los más contundentes, rozando ritmos propios del techno, pero no tardaron en entregarse a pasajes más calmados guiados por una hermosa voz femenina, acompañada en momentos por el propio Otura Mun, filtrada por el omnipresente vocoder (“Umbo” o “House of love”).

“Bangha” sirvió como perfecto punto de no retorno a los ritmos más trepidantes y duros, en una recta final en la que se hicieron dueños del escenario. Solo un fuerte chaparrón logró, a duras penas, acallar la petición de nuevos bises entre un público que disfrutó de uno de los conciertos más sugerentes del Amanecer Latino.

Antes en la tarde del día 19 el circo D’Click plantó en el patio de las escuelas de Sallent de Gállego una palmera de cerca de 5 metros. Una “Isla”,- así se titula su nuevo espectáculo- emergida entre las montañas de unos Pirineos de circo. Porque D’Clik forma parte de ese proyecto europeo que busca fomentar el circo De Mar a Mar, convirtiendo la frontera entre España y Francia en espacio de encuentro, cooperación y creación conjunta.

Tres náufragos que aprenden a convivir gracias al humor y la empatía y que dejaron tras de sí a un buen número de niños y niñas, y aún algún intrépido adulto, que emulaban el contorsonismo, la elasticidad y el equilibro de estos artistas, que están consolidando el circo como un arte imprescindible en cualquier programación cultural.

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