Los semáforos de los túneles de acceso al valle de Chistau, pendientes de la conexión eléctrica para su puesta en marcha

Uno de los túneles de la A-2609 de acceso al valle

Los semáforos que regulan la circulación en los túneles de acceso al valle de Chistau en la carretera A-2609 están instalados desde hace dos semanas pero todavía no están en funcionamiento puesto que la compañía eléctrica no los ha conectado a la red. Así lo confirman tanto el alcalde de Plan, José Serveto, como fuentes del Departamento de Movilidad y Vertebración del Territorio del Gobierno de Aragón. La inversión total para la colocación de los semáforos asciende a 60.000 euros.

Los municipios de Plan, San Juan de Plan y Gistaín reivindican históricamente soluciones para mejorar la circulación y la seguridad en los túneles de esta carretera, que durante los meses estivales reciben más tráfico del habitual. El pasado mes de febrero, los alcaldes de la zona se reunían con el consejero de Vertebración, José Luis Soro, para reclamarle una instalación que, de todos modos, se trata de una medida provisional hasta que puedan acometerse las actuaciones necesarias. Los problemas en esta vía proceden de la altura del gálibo de 3,7 metros y una anchura media en los cuatro túneles de 5,5 metros. Esto supone que los vehículos pesados, tanto de mercancías como de viajeros, deben pasar con señalistas y no pueden coincidir con otros vehículos que circulen en dirección contraria.

El alcalde de Plan, José Serveto, manifestaba su preocupación por que “una actuación tan simple se alargue tanto en el tiempo”. El principal objetivo de instalar los semáforos era garantizar la seguridad en los meses de verano, en los que la carretera recibe más tráfico por la visita de los turistas, pero a comienzos de agosto la instalación todavía no está en funcionamiento. “Hace dos semanas que están instalados y no entendemos por qué no se han conectado todavía a la luz”, incidía. La intención es que los semáforos regulen el paso alterno de los vehículos de uno y otro lado.

El Gobierno de Aragón preparó en el año 2016 un estudio informativo que recogía propuestas a medio y largo plazo. Entre ellas, el territorio se decantaba por la alternativa 4B: la creación de un nuevo túnel de 2.300 metros, desde la boca del desfiladero hasta su terminación. Hasta que pudiera ejecutarse una inversión de este tipo, desde el valle de Chistau reclamaban que se baje el firme unos 40 centímetros para minimizar los problemas.

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