Plasencia del Monte inaugura un centro social en honor del educador Simeón Omella

La localidad de Plasencia del Monte rinde un homenaje al pedagogo Simeón Omella, un referente de la educación en el comienzo del siglo XX. La escuela de la localidad se ha rehabilitado con el objetivo de adecuar esta infraestructura como un centro social que lleve el nombre de este importante educador y se inauguraba este sábado. Y es que se le considera un personaje clave, junto con la figura de Ramón Acín, en la renovación educativa que se llevó a cabo en la provincia de Huesca con la proclamación de la Segunda República.

Nació Simeón Omella el 26 de julio de 1895, en el pequeño pueblo de Losanglis (Huesca), muy próximo a Ayerbe. Comenzó sus estudios de Magisterio en 1911, siendo declarado apto como maestro el 27 de septiembre de 1915. Después de varios destinos llegó a Plasencia del Monte a comienzos de los años 20. En 1930, con motivo de la sublevación de Jaca, toma conciencia política y se decanta a favor de los republicanos, colaborando activamente en movimientos de izquierda. Fue fundador y primer presidente de la Asociación Provincial de Maestros, germen del sindicato socialista Federación Española de Trabajadores de la Enseñanza (FETE).

La Guerra Civil obligó a Omella a dejar su pueblo para evitar que lo matasen, como sucedió con Acín. Poco sabemos de su actividad en estos años, aunque parece que dio clases en algún colegio de la zona republicana. Tras la contienda se exilió en Francia donde fue internado en el campo de concentración en Barcarès, estableciéndose finalmente en la localidad francesa de Carmaux, donde encontró diversos trabajos y pudo reunirse, en 1949, con su mujer y dos de sus hijas. Allí murió el 28 de diciembre de 1950.

En 1932, por mediación del inspector Herminio Almendros, toma contacto con las técnicas Freinet y decide introducir la imprenta en su escuela. Este cambio supone una mejora considerable en el aprendizaje de sus alumnos. Su recia personalidad y su capacidad creativa le llevaron a ser uno de los maestros que más y mejor aplicó las nuevas técnicas, tomando un merecido protagonismo durante el II Congreso de la Imprenta en la Escuela, celebrado en Huesca, en 1935.

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