El bar López de Graus cierra una etapa que ha durado más de 120 años

Vicente y Fina en el bar López

Con la jubilación de Vicente Olivera, el bar López, despide, este viernes, una etapa que comenzó en el año 1.890 y que finaliza 127 años después. Desde que se supo la noticia, Vicente y Fina, han vivido unos días muy emotivos, puesto que, el López, ha visto pasar a muchas generaciones de grausinos, y clientes, amigos y conocidos han querido manifestarles su cariño.

Audio sin título
Audio sin título
Audio sin título

Con Vicente Olivera han sido cuatro las generaciones que han estado al frente de este establecimiento. Fue Vicente López Vilaller quien en 1890, fundó el entonces Café López, cuya primera ubicación fue en la plaza Mayor. Su hijo Vicente López Burrel, fue quien después se hizo cargo, y el que trasladó el café a su actual ubicación en la calle Salamero, siendo entonces bar y fonda. Su testigo lo recogió, un sobrino, Vicente Olivera López, y, posteriormente, Vicente Olivera (hijo), la cuarta generación.

En el local, desde 1913, los cambios no han sido mucho aunque se hicieron distintas reformas, en una de ellas, se cambió la barra de nogal con formica roja, por la actual. Todavía hoy quedan algunas mesas y sillas de aquellos años.

A los 14 años, Vicente ya tenía claro que quería continuar con el negocio. De hecho, de crío, antes de ir a la escuela, ya se colaba en el bar para hacer cafés. Recordaba que parecía una ‘cafetera fantasma’ porque él era tan pequeño que sólo se veía salir al café.

Lo peor de esta profesión decía era, cuando de joven sus amigos se iban de fiesta y cuando él llegaba ‘orquesta ya casi recogía y ya no quedaban chicas para ligar’.

En 1977 apareció Fina que ‘se esmero y se esmera por hacer cosas nuevas. Ha sido, decía, ‘el baluarte de esta casa’.

Por el López, que ha sido un local muy concurrido, han pasado muchos clientes. No es raro que, de vez en cuando, llegue al bar alguien que le recuerda a Vicente que de crío ya frecuentaba el local con sus padres.

Ha sido una decisión muy meditada porque quiere disfrutar de cosas que hasta ahora, el bar, le ha impedido disfrutar aunque algunas ya no serán posibles. Por ejemplo, le hubiera gustado bailar los dances pero no pudo ser.

Acaba una etapa, pero el López no cierra definitivamente sus puertas. Tras unas reformas necesarias para adaptarse a la normativa, a mediados de octubre, volverá a abrir bajo una nueva gerencia. Vicente y Fina seguirán al frente del hostal.

Comentarios