La ciudad arboricida

Ángel Galo Villacampa

Cada vez quedan menos y cada vez caen de más tamaño. Este es el panorama que nos espera. Todos están enfermos todos son peligrosos. Eterno agradecimiento a los responsables de nuestra seguridad, pasen y vean la ciudad arboricida.

No me explico como otras ciudades son tan inconsistentes, tan temerarios tan dados a poner a la ciudadanía en peligro constante. Olorón una ciudad vecina a la nuestra, pero francesa, luce con orgullo ejemplares añosos y altos de especies que aquí se vuelven asesinas en potencia, perversas y matonas a la espera de cualquier vecino incauto en el que desprender sus ramas.

No seré yo quien abogue por la insensatez y el riesgo permanente, por eso pido también la demolición de la Iglesia de la compañía de Jesús que de vez en cuando tira alguna que otra china sobre los viandantes SI no pasa ahora ocurrió en el pasado. No se derribó. Igual se consideró que era patrimonio de la ciudad. Quizás ocurra lo mismo con los ejemplares más añosos de los árboles que habían en nuestra ciudad, Igual merecerían ser curados, protegidos en lugar de ser ejecutados.

Me da miedo ver el parque Miguel Servet, demasiados altos y demasiados viejos los ejemplares de los pinos carrascos. Cualquier día informaremos de su situación, siendo preceptivamente informados por un gabinete externo. No fuera a ser que se vieran comprometidos los técnicos municipales ya autoridades de turno.

En fin, la ciudad arboricida…Todavía quedan ejemplares viejos, históricos ejemplares que temen, como temía Ideafix, que caigan derribados. Ojala tuviéramos los poderes de Abradacurcix y la fuerza y sensibilidad de Obelix para poderlo impedir.

Ojala se contemplaran otras iniciativas terapéuticas y no terminales, ojala el cedro del antiguo cuartel de artillería , podado y no talado sirvieran de ejemplo.

La vocación desertícola de esta ciudad sigue adelante. Que el cielo no caiga sobre nuestras cabezas.

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