Los Monegros pone el acento en la marca agroalimentaria como distintivo del territorio

Los ejemplos son innumerables; el tomate rosa de Barbastro, la patata de Chía, las trufas de la Ribagorza, la ternera pirenaica, la cereza de Bolea y muchos otros. Son productos que caracterizan al Alto Aragón frente al resto de España y del mundo. Precisamente es uno de los temas que se abordaba en una mesa redonda en la feria Femoga este sábado, organizada por el Área Comarcal de Fomento, la sesión comenzaba con una conferencia del economista y consultor, Sergio Bernués, y continuaba con una mesa redonda en la que han expuesto su experiencia el director comercial de Madorran Food Technology, Manuel Alonso Madorran, de Lodosa (Navarra), el director de Jumosol y presidente de la D.O. Cebollas Fuentes de Ebro, Daniel Molina, y el presidente de la marca “Tomate Rosa” de Barbastro, Esteban Andrés.

El consejero comarcal de Fomento, Vicente Ciria, ha defendido que “la gran riqueza de los productos de Los Monegros merece contar con una diferenciación que facilite su puesta en valor y, en consecuencia, su desarrollo, distribución y consumo”. Añadía que “el desarrollo agroalimentario es especialmente importante porque contribuye a fijar población y a generar riqueza, con una producción de calidad cuya transformación y comercialización es necesario apoyar, pues es donde se produce el mayor valor añadido”.

Todos los intervinientes coincidían en la necesidad de contar con una marca fuerte para diferenciarse en un mercado cada vez más complicado y globalizado. En este sentido, Sergio Bernués ha señalado que “da igual si hay buenos productos, pero no existe la capacidad de ponerlos en valor”, aunque ha recordado que “no hay un mal producto que prospere”. Es decir, que el producto es “condición necesaria, pero no suficiente”.

Entre las experiencias que ha destacado Bernués en el sector agroalimentario se encuentra la de Plátano de Canarias y la de la D.O. Cebollas de Fuentes de Ebro, cuyo presidente, Daniel Molina, ha participado en la mesa redonda, junto al director comercial de Madorran Food Technology, Manuel Alonso Madorran, de Lodosa (Navarra), y el presidente de la marca “Tomate Rosa” de Barbastro, Esteban Andrés.

Todos han coincidido en la necesidad de diferenciarse en el mercado actual, partiendo de un producto de calidad. “O eres distinto, o estás extinto. Somos una microgota en el océano, pero ¡qué gota”, ha señalado Molina, para quien su producto se diferencia por el sabor. “Querer es poder y hace falta empujar de forma generosa”, ha dicho. “Nacimos del empuje de un grupo de agricultores que trabajaron de forma altruista para proteger nuestro valor más preciado: la Cebolla de Fuentes, y contamos con el apoyo técnico del Gobierno de Aragón que nos ayudó a salvaguardar el sabor de nuestras cebollas, que es lo que nos diferencia”. Una diferencia que ha dicho “es la base de nuestro crecimiento”. En la actualidad, la Cebolla de Fuentes de Ebro se cultiva en siete pueblos y “estamos cinco meses al año en el mercado y nuestro reto es estar los doce meses. Es complejo porque es un producto fresco. Hemos conseguido que el consumidor sea el mejor defensor de nuestro producto”. Para Molina, “Los Monegros tiene una riqueza brutal que hay que potenciar” y, para ello, ha aconsejado, “seleccionar gente con proyectos de empuje, constructores del territorio, que se juegan su dinero, a quienes que hay que arropar, ayudar y animar a que salgan fuera, que conozcan experiencias y aprendan a vender mejor su producto”.

Desde la localidad navarra de Lodosa, de 4.700 habitantes, ha traído su experiencia Manuel Alonso Madorran, tercera generación de una empresa familiar que ha sabido adaptarse a los tiempos, tras ser abanderada en muchas iniciativas del mercado, puesto que fue en 1985 la primera que instaló conservas de espárragos en China y después en Perú. En la actualidad exportan a muchos países y tienen una innovadora línea de investigación y desarrollo relacionada con el sector agroalimentario, para el que incluso construyen maquinaria agrícola personalizada, tal y como ha resumido García Antón, que la considera una experiencia muy interesante para Los Monegros. “Lodosa sufrió en los años 90 una desindustrialización y hubo un grupo de agricultores que decidieron tirar para adelante. Ahora han conseguido desestacionalizar el mercado y desde el sector agroalimentario se genera también una industria tecnológica de I+D+ I, a lo que se suma turismo y comercio”. Como ha explicado Madorran, en la actualidad “está volviendo a renacer el producto cultivado en Navarra. Ello debido a la diferenciación basada en la calidad”. La clave es “potenciar el producto y darle valor añadido a la calidad”. Por otro lado, ha destacado su apuesta por la innovación, integrando tecnologías para conseguir la mejor calidad en los productos, pensando en el consumidor que quiere un producto más natural, con menos tratamientos y, para ello, desarrollamos una tecnología específica”. En la actualidad, la empresa cuenta con 33 patentes.

También ha estado presente la experiencia del Tomate Rosa de Barbastro, de la mano de Esteban Andrés, quien ha resumido como en Barbastro, partiendo de una cultura tradicional de la huerta, se ha encontrado una vía de desarrollo. El tomate rosa de Barbastro se basa en la calidad del producto y cuenta con una producción anual de 1.250.000 kilos y con una demanda creciente de 4 millones de kilos. Calidad y prestigio es el posicionamiento de esta marca que nace en 2009 a través de la Asociación de Hortelanos. “Intuimos que en la huerta de Barbastro y Somontano había un potencial y esto es fruto del trabajo de muchos años”. Una labor que Esteban Andrés ha resumido en su intervención, y en la que se ha tenido en cuenta al tejido social de la zona, la recuperación de semillas con colaboración del CITA y del GA, a través de un trabajo de fijación de la variedad genéticamente registrada, y un posterior traslado de esta labor al público más inmediato, a través de talleres de gastronomía, degustaciones, la celebración del Día del plantero, la creación del carné de hortelano, que ya suma 7.000, y también a nivel autonómico y nacional, con la constitución de la Cofradía del Tomate Rosa de Barbastgro, y la creación de una red de prescriptores por toda España o la organización de congresos nacionales y el impacto en medios de comunicación. Su próximo reto es continuar con la puesta en valor de otros productos como es el espárrago, que desestacionalizaría la producción, al ser de enero a mayo, mientras que el tomate abarca desde mayo a octubre. Unos objetivos realistas que tienen como base la tradición hortelana de muchos siglos de historia conservados de generación en generación y que ahora se proyectan hacia el futuro, como se ha puesto de manifiesto en esta jornada, entre cuyos asistentes ha estado la presidenta de la Comarca de Los Monegros, Judith Budios, institución organizadora del acto, la presidenta de Monegros Empresarial, María Jesús Laguna, o la gerente del CEDER Monegros, Pilar Machín, así como representantes de la Cámara Oficial de Comercio de Huesca. La Comarca de Los Monegros participa en FEMOGA 2017 también con un stand institucional que estará abierto en la XXXII Feria Industrial, Agrícola y Ganadera hasta mañana domingo en el recinto ferial de Sariñena.

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