La montisonense sor Cristina ha vivido tres años en la frontera de México con Estados Unidos donde pierden la vida muchos inocentes

Después de un verano de prácticas en México y tras acabar la carrera de maestro, salió una vacante para un año, que luego ha sido hasta la fecha, donde ha cumplido 18 años. En ese tiempo se hizo hija de María Auxiliadora. Con ellas ha estado en el sur en la zona indígena de Guajaca; posteriormente tres años en Reynosa y ahora imparte docencia en Guadalajara, la patria del mariachi y el tequila, como ella dice.

Sor Cristina explicaba las diferencias entre el sur y el norte y, sobretodo, la localidad de Reynosa donde impartía docencia a chicos de clase media. Narra con preocupación los “balazadero”, balas perdidas de los enfrentamientos que hay entre diferentes bandas de narcotraficantes, que acaban con la vida de muchos inocentes. Cristina apunta que no hay policía ya que nadie quiere serlo y que es el ejército el que, tras una pelea, entra básicamente a retirar cadáveres de personas que a veces no están identificadas y, por tanto, no entran en la estadística de muertos. Es decir, en las noticias se dice 8 y resulta que han sido 24.

En Reynosa se junta mucha gente de Centroamérica que quiere cruzar a Estados Unidos, ya que en sus pueblos nativos sólo les queda la muerte o integrarse en bandas o guerrillas.

Muy diferente era el sur, Guajaca, donde la mayoría indígena de mijes no sabe hablar prácticamente español, por tanto, tiene que buscar traductores que le ayuden. Allí estaba en un internado con 160 niños, que no tienen prácticamente recursos, así que los que pueden dan dinero y los que no, lo que pueden desde comida a labores de mantenimiento, incluso se buscan padrinos para el material escolar. Sor Cristina insiste a las niñas en que tienen que estudiar, que no sólo sirven apara quedarse en casa y ayudar en las labores domésticas.

Ahora se encuentra en Guadalajara donde se ve el México más turístico. Sor Cristina regresa a Monzón, cada tres años, y se alegra de ver cómo está la ciudad y sus servicios y hace una reflexión para despedirse, que los que viven al día en España serían unos privilegiados en México.

Sor Cristina, que ha estado dando charlas estos días en el colegio Salesianos, sólo espera que sus enseñanzas sirvan para ayudas a cambiar un poco la situación actual.

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