Los grausinos vivieron un animado día de San Miguel

Feria San Miguel

El sol y la temperatura, más veraniega que otoñal, animaba, este viernes, a muchos ribagorzanos, a darse una vuelta por la tradicional feria de San Miguel de Graus. En las principales calles de la villa, feriantes y comerciantes, de diferentes puntos de la geografía nacional, mostraban sus productos, principalmente, textil aunque también se podía encontrar calzado, flores, animales, artesanía o alimentación.

Alrededor de un centenar de feriantes y comerciantes se acercaban hasta Graus, a la Feria de San Miguel, la segunda cita anual de la villa tras la Feria de mayo. En su mayoría eran feriantes que, acuden, año tras año, a este evento, por lo que, eran pocos los puestos nuevos que se podían ver en las calles Barranco y Salamero, y adyacentes, vías por las cuáles trascurría la feria.

Las horas centrales del día resultaban ser las más animadas de la feria, aunque, toda la jornada registraba un goteo constante de visitantes.

La Feria de San Miguel fue concedida a la villa de Graus, en el año 1201, por Pedro II Abad de San Victorián. Durante siglos fue una feria agrícola y ganadera, a la que acudían los grandes terratenientes de la zona para el mercadeo de ganado, buscar trabajos o cambiar de amos.

La villa de Graus ha tenido, históricamente, una vocación de centro comercial y, actualmente, oferta multitud de servicios para toda la comarca de la Ribagorza. Muestra de ello son los numerosos mercados que se van celebrando en Graus: la celebración, cada lunes, del mercado semanal, concedido en 1588 por Felipe II, la feria de San Miguel, que data del año 1201 y concedida por Pedro II, la de Santa Lucía, en diciembre, instaurada por Carlos II en 1681 y la feria de mayo que se puso en marcha en 1.907.

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