El XI Seminario del Geoparque de Sobrarbe constata el efecto del cambio climático en el ibón de Marboré

Seminario Geoparque Sobrarbe

Amantes de la geología, la montaña, el conocimiento de la naturaleza y del Pirineo en general han participado entre el 20 y el 22 de octubre en el XI Seminario del Geoparque. Una cita que cada año busca acercar la riqueza geológica de la comarca de Sobrarbe a la sociedad. A lo largo de estos días, numerosos expertos han analizado el centro de la cordillera en esta zona, en concreto lo que es el área del Bien UNESCO Pirineos-Monte Perdido, desde puntos de vista tan variados como la edad de los árboles, la historia de los caminos entre Francia y España que recorrieron los bandoleros, o la situación de la zona quemada en Mondoto, a las puertas del Parque Nacional de Ordesa.

Han sido tres intensas jornadas que han contado con conferencias, proyección de documentales, exposiciones y también visitas guiadas por expertos para dar a conocer el valor del terreno del que se ha estado hablando.

Se han dado a conocer, además, interesantes estudios, como la edad de los árboles del corazón del Pirineo o los hallazgos en el ibón de Marboré. En este sentido, Pilar Mata Campo ha explicado los trabajos que está realizando desde hace siete años el Instituto Geológico Minero de España y el Instituto Pirenaico de Ecología. En este mítico lago pirenaico se constata el “acusado aumento de la temperatura del agua en estos años” como posible reflejo del cambio climático. Los sedimentos de Marboré arrojan hallazgos tan importantes como restos de plomo por la actividad minera en Sobrarbe desde la época romana, así como plomo, procedente de la combustión de gasolina en épocas recientes.

Entre las ponencias, que se han desarrollado en el salón de actos “Pedro Santorromán” de la sede de la Comarca de Sobrarbe en Boltaña, destacamos las que recogieron algunas de las mejores historias que guardan estas montañas: las de los primeros pirineístas, hombres acomodados del siglo XIX que por primera vez miraron la cordillera buscando en ella un disfrute medio ambiental, deportivo y científico y también la de los caminos transfronterizos entre España y Francia. El escritor José Luis Acín Fanlo constató que “el Pirineo siempre ha supuesto una frontera imaginaria para las gentes de ambas vertientes”. Todos ellos han enriquecido la cultura pirenaica con hospitales de peregrinos, mesones, iglesias o calzadas, que son parte de ese patrimonio.

Además, se han realizado dos excursiones de gran interés. La primera, el viernes 20, fue el camino de Turieto, que llega hasta la pradera de Ordesa. Los colores del valle en otoño acompañaron a unas 80 personas en este sencillo recorrido que permite descubrir un amplio abanico temporal en la geología de la zona. El sábado, tuvo lugar una visita al nacimiento del cañón de Añisclo y el espectacular pico Mondoto. Por un lado, se analizaron las consecuencias del incendio que tuvo lugar allí en verano, y la recuperación del monte. Por otro lado, Mondoto es un gran mirador sobre el cañón y a los pies de las cumbres del Macizo central, donde se concentra buena parte de la historia geológica de la cordillera.

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