Ciclistas altoaragoneses realizan una ruta en BTT por la isla de Chipre

Entre los pasados días 6 y 14 de octubre, una expedición formada por siete ciclistas, en su mayoría altoaragoneses, realizaron una ruta en BTT por la isla de Chipre. Tras haber visitado en los últimos años distintas zonas del sur de Francia, el Atlas marroquí y Transilvania, en esta ocasión el lugar elegido fue la isla de Afrodita, diosa griega del amor. La expedición estaba formada por los oscenses Antonio Gros, Jose Ramón Castillo, Joaquín Gracia y Vicente Puyal; el serrablés Jose Luis Zabala, el argentino afincado en Graus, Germán Vidal, y el catalán Joan Armengol.

El punto de partida era el pequeño pueblo de Tochni, al sur de la isla, y “durante los primeros días estuvimos pedaleando por los montes Troodos, principal cordillera montañosa de la isla, que culminamos en el tercer día con la ascensión al monte Olimpo, la mayor altura de Chipre (1.952 m.). Los montes Troodos están salpicados de bellos monasterios como el de Machairas, que visitamos guardando el debido rigor en la vestimenta que impone la iglesia ortodoxa”.

En los días siguientes, señalan, “y ya buscando la costa mediterránea, visitamos Pafos, Capital Europea de la Cultura 2017, del que hay que destacar su importante yacimiento arqueológico (Kato Paphos) con extraordinarios mosaicos romanos. Asimismo, pudimos recorrer el solitario Parque Natural de Akamas, en la punta oeste de la isla, con playas paradisiacas que nos permitieron algún baño rápido antes de seguir pedaleando”.

Chipre es una isla dividida tras los trágicos acontecimientos de 1974: por una parte el Chipre reconocido internacionalmente e integrado en la Unión Europea, y por la otra la República Turca del Norte de Chipre, país olvidado y reconocido a nivel internacional únicamente por Turquía. “Nuestro propósito desde el principio era pasar a ese "otro lado", atravesando la denominada Línea Verde (franja de terreno desmilitarizada controlada por Naciones Unidas), lo cual pudimos hacer sin problemas mostrando el pasaporte, pero que a otra expedición de ciclistas israelíes se les negó. De esta manera pudimos visitar la turística villa de Kyrenia, o la abadía de Bellapais, un verdadero balcón al Mediterráneo”.

Al sexto día, “llegamos al fin a la ciudad de Nicosia, la única capital dividida que queda en el mundo. Desgraciadamente, pudimos comprobar todavía que el odio sigue latente en los chipriotas de ambos lados, aún cuando han pasado más de 40 años de los acontecimientos de 1974 conocidos como la Enosis griega. Es en esta ciudad donde de nuevo atravesamos al lado grecochipriota, por una curiosa aduana integrada en la propia urbe, no sin antes visitar uno de los emblemas de la parte turca de la ciudad, el Büyük Han, edificio que es a la vez centro cultural, mercado y en definitiva un lugar de reunión donde degustar una buena Efes Pilsen”.

En el anecdotario del viaje queda algún susto “al incorporarnos de manera incorrecta a alguna carretera y especialmente en rotondas, ya que hay que recordar que Chipre tuvo pasado británico y desde esa época perdura la circulación por la izquierda en toda la isla, cuestión esta que olvidábamos en ocasiones. Igualmente es de destacar la gran cantidad de gatos que campan a sus anchas por todas las poblaciones que recorríamos”

En total, siete días pedaleando, 500 kilómetros recorridos, un desnivel acumulado de 9.500 metros, y sobre todo un aluvión de situaciones vividas, que “nos animan a seguir planificando nuevos recorridos en otros territorios”.

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