Las obras del convento de Santa Clara en su recta final

Las obras que llevan realizándose desde hace casi dos años en el convento de Santa Clara afrontan su recta final, con lo que este edificio religioso presentará un aspecto absolutamente remodelado, por dentro y por fuera. Lo más llamativo, estos últimos días, ha sido la construcción de un pequeño edificio junto a la iglesia, lindante con la calle Doña Sancha, donde se ubicará la portería y el locutorio.

Según indicaba la madre abadesa de las monjas clarisas, necesitaban un espacio más grande que el que tenían hasta ahora para acoger visitas, grupos de familiares o algún colegio que también reciben. Por ello, se ha construido este nuevo espacio en el que estará el torno, ya que son monjas de clausura, además de la portería y el locutorio. En el momento en que esté finalizado, se reconstruirá todo el muro perimetral del convento, tanto un fragmento que se tiró recientemente así como el que durante todo este tiempo de obras se ha cerrado con una valla metálica y que ha servido para entrada y salida de camiones.

Las obras se han llevado a cabo en dos fases. La primera, hace siete años sirvió para restaurar la iglesia y un ala del convento. Se reconstruyeron algunas paredes, se bajó el suelo, se cimentaron algunas zonas y se dispuso una nueva calefacción de hilo radiante. En la segunda fase, que se inició en 2016, se actuó en la zona en la que las hermanas hacen su vida: las celdas, el refectorio y la cocina. También se cambió todo el tejado, los techos, las instalaciones de agua y luz, las ventanas o los suelos.

En ambas fases, una obra llevó a otra, y los proyectos iniciales debieron ser ampliados. En estos últimos dos años ha habido meses en los que las obras han estado paradas para ser retomadas posteriormente. Las obras se han sufragado gracias al dinero que se obtuvo de la expropiación de una parte de su propiedad, para la urbanización de los terrenos de la Cámara de Comercio.

En el convento de Santa Clara viven en la actualidad seis monjas. Este convento, en su misma ubicación, data del año 1262, momento en que fue comenzado a ser habitado por monjas clarisas.

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