Canfranc presenta 5 árboles monumentales con historia

Canfranc presenta un entorno natural de un gran valor paisajístico, único en los Pirineos por sus características históricas y biológicas. Este año se ha realizado un proyecto de educación ambiental sobre los árboles monumentales de Canfranc, llamado “Árboles con Historia”. Este programa de sensibilización ha conllevado diferentes actuaciones en el municipio, en las que se promueven actitudes de respeto hacía el medio ambiente y la conservación de la naturaleza.

Se han puesto en valor los 5 árboles monumentales con más historia; un gran haya, un gran abeto, un gran álamo, un gran pino rojo y un gran pino negro. Son árboles que por su singularidad, tamaño y longevidad tienen mucho que contarnos; estos ejemplares han visto bajo sus hojas el transcurso de numerosos momentos en los últimos siglos de historia, y en este proyecto, nos lo va a contar.

Se pretende ofrecer al visitante y a la población en general, el atractivo de conocer y disfrutar de sus árboles más emblemáticos, y a través de ellos, descubrir la historia de Canfranc. Estos monumentos naturales necesitaban ser puestos en valor para que todos se dieran cuenta de las riquezas del medio natural y la importancia de conservarlas.

Durante este verano y otoño se han realizado tres actividades guiadas abiertas al público para conocer y aprender sobre “Los Árboles con Historia de Canfranc”. También se ha realizado una actividad de educación ambiental sobre los árboles monumentales, con los niños y niñas del colegio público “Los Arañones” de Canfranc.

En cada árbol se podrás disfrutar de una ilustración en acuarela del ejemplar y del momento histórico que lo rodea, y de un relato corto sobre los diferentes episodios importantes de nuestra historia reciente. Así el Álamo Negro del cementerio nos recita una poesía y una leyenda sobre el Camino de Santiago en la edad media. El Pino Royo de Gabardito nos habla del pastoralismo en la montaña. El Pino Negro de Picaube de la guerra con nuestros vecinos franceses a los comienzos del siglo XIX. El Abeto de la Caseta de la Cueva de la construcción de la Estación Internacional y el Haya de Secras de los trabajos de contención en las laderas de Canfranc a mediados del siglo XX.

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