Los testigos toman la palabra en el juicio de la armería

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El juicio que se sigue en la Audiencia Provincial de Huesca contra los autores del atraco a la Armería Guara, se ha centrado en los testimonios de la mujer que fue secuestrada en Zaragoza, para robarle el coche con el que llegaron a Huesca, y del dueño de la armería, a quien acabaron disparando. Los hechos se remontan al 23 de mayo de 2016. La mujer, que ha testificado oculta tras un biombo, ha reconocido a los dos hermanos como autores del rapto. Por su parte, Rubén Cáncer, el dueño de la armería, ha reconocido sin ningún género de dudas a Benito Ortiz como el hombre que le disparó en la calle, cuando intentaba huir, tras ser atracado en la armería. Ha dicho “Nunca en la vida, se me olvidarán los ojos de quien me disparó”. El disparo le causó una herida, cuyas consecuencias le provocan que esté tramitando una incapacidad laboral. Además, ambos continúan en tratamiento psiquiátrico.

Respecto a la mujer que secuestraron para robarle el coche ha asegurado, según informa heraldo.es, que el asaltante que la apartó en un primer momento se estaba poniendo un pasamontañas y que solo le pudo ver de nariz hacia abajo. Al copiloto, por su parte, lo vio “a cara descubierta” aunque luego se intentó tapar la cara con un pañuelo que llevaba en la mano. Los dos delincuentes arrancaron el vehículo y se dirigieron en dirección al Príncipe Felipe hacia las afueras de Zaragoza y finalmente se metieron por un camino y pararon a los pocos minutos. Entonces, la maniataron de manos y pies y la sacaron del coche dejándola tumbada sobre el suelo, con un pañuelo dentro de la boca que le dificultaba enormemente la respiración y atada a un árbol de los pies con los cordones de sus propias zapatillas.

Otro de los testimonios más esperados era el del propietario de la armería. Rubén Cáncer estaba aquella tarde en la tienda haciendo gestiones en el ordenador cuando vio entrar a dos personas “a cara descubierta”. Uno de ellos se dirigió al mostrador poniéndose un pasamontañas y enseñándole un cuchillo, mientras que compañero también salió de detrás de un pilar del establecimiento con la cara tapada también con un pasamontañas y empuñando un subfusil. A requerimiento de la Fiscalía, ha reconocido sin ninguna duda a Pedro como la persona que llevaba el cuchillo y a Benito como el que llevaba la pistola. El primero se ha encarado con él acusándole de “mentir”, tras lo que el presidente del tribunal le ha advertido de que cejara en su actitud si no quería obligarle a abandonar la sala.

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