El aragonés está vivo en la Jacetania pero su uso puede desaparecer en la siguiente generación

Por encargo de la comarca de la Jacetania, el sociólogo Anchel Reyes y el doctor en sociolingüística Natxo Sorolla, han realizado un estudio lingüístico de la comarca de la Jacetania El estudio es una radiografía bastante completa de la salud del idioma, contando con datos cuantitativos del Censo 2011, datos cualitativos de seis grupos de discusión y análisis de redes sociales en la escuela de Echo. Como principal conclusión se desprende que el aragonés está vivo en la comarca, pero su uso puede desaparecer en la generación siguiente si no se hace un trabajo de revitalización..

La bajada histórica en el número de hablantes ha producido una mayor minorización y un menor uso social. En la actualidad el aragonés se utiliza sobretodo en la familia, pero mantiene el uso en las relaciones comunitarias entre los hablantes de los pueblos de Echo, Siresa y Urdués. En estos pueblos algo más de la mitad de la población es capaz de expresarse tanto en cheso como en castellano.

En las tres últimas décadas la cifra de hablantes de aragonés ha caído en picado. En el censo de 1981 un 13% de la población jacetana declaraba saber hablar aragonés, habiendo 2.160 hablantes. En el censo de 2011, sin embargo, solamente 1312 personas declaraban hablar el aragonés (el 7,3% de la Jacetania) y 2356 entenderlo (13,2%).

El aragonés está presente en todo el territorio comarcal, pero con intensidades diferentes:

• En Val d'Echo/Valle de Echo lo saben hablar 472 personas

• En Val d'Ansó/Valle de Ansó 119,

• En los Valles de Aragüés y de Aisa 84,

• En la ciudad de Chaca/Jaca 483 y otras 154 en los demás pueblos de la comarca.

Los cambios sociales han producido que el mantenimiento familiar que ha permitido la supervivencia de la lengua en el siglo XX se encuentre en una crisis severa en el siglo XXI. Excepto en el valle de Echo la transmisión familiar está rota en toda la comarca y se habla continuamente con los hijos solo en familias concretas. Únicamente 116 menores de 15 años sabían hablar aragonés en la Jacetania en 2011.

En el Valle de Echo es donde se produce más transmisión de la lengua a las nuevas generaciones, pero la despoblación y la mayor presencia de parejas mixtas (compuestas por una persona que lo habla y otra que no) hace que los niños que hablan cheso sean minoría en la escuela. Aunque la transmisión familiar resista más o menos en esta zona, el uso social del cheso entre las nuevas generaciones está perdiéndose.

La comunidad de hablantes de aragonés de toda la comarca ha superado los prejuicios lingüísticos en el siglo XXI. Ya no se considera que hablar aragonés sea hablar "basto y fiero".

Los hablantes son conscientes de la necesidad de una política de impacto a todos los niveles para revitalizar la lengua (ayuntamientos, comarca, diputación y DGA). Pero presentan desconfianza hacia las instituciones debido a la gestión pasada de la diversidad lingüística y a la percepción de que desde la esfera pública se trata al aragonés como un hecho anecdótico y sin mucho valor.

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