80 grabados de Goya se pueden ver en Huesca

Goya

El palacio Villahermosa, centro Ibercaja de Huesca, acoge desde este viernes la exposición “Los desastres de la guerra. Francisco de Goya”. Se trata de la primera edición de la serie completa de los “Desastres de la guerra” compuesta por 80 grabados que Goya realizó durante los años 1810 a 1814. Esta colección supone una crónica gráfica de la Guerra de la Independencia de 1808.

En ellos, Goya trasciende los propios acontecimientos y su aventura existencial y vital, y se sirve de su arte para hacer un alegato contra toda guerra: denuncia las atrocidades cometidas por el ejército francés contra el pueblo español, pero también la violencia de los guerrilleros y de la masa incontrolada. El resultado es un testimonio de una modernidad sorprendente para la época, una verdadera reflexión cruda y desencantada sobre el hombre, inmerso en una situación límite que provoca crueldad, muerte y miseria, y que refleja el fracaso de la razón en la que tanto confiaban los ilustrados.

Muchos de los defectos y de los problemas que Goya reflejó con sentido crítico en estos grabados siguen hoy presentes como grandes problemas existenciales y sociales en la contemporaneidad. Con su testimonio, esta exposición apela al compromiso y complicidad del visitante, para conseguir que se imponga de nuevo la razón y brillen las “luces” en la humanidad.

Los Desastres de la Guerra

Francisco de Goya realiza las planchas de Los Desastres de la Guerra entre los años 1810 y 1814, sin duda impresionado por la convulsión en la que se vio envuelta España y por las escenas terribles que seguramente presenció o le refirieron. La serie está grabada al aguafuerte con punta seca, lavis, buril y barniz. 

Si bien se conocen unas pruebas que hizo el propio Goya hacia 1814 o 1815, el pintor no pudo ver editada esta serie en vida ya que por su inconveniencia política e implicando una consciente denuncia de los horrores vividos, los grabados no fueron sacados a la luz hasta 1863, cuando él ya estaba fallecido.  Aquí se presenta aquella primera impresión de 1863, que fue realizada por la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando de Madrid.

Nunca hasta entonces la guerra y sus consecuencias habían sido retratadas con tanta crudeza. Jamás un artista hasta entonces había narrado de forma tan precisa la brutalidad, el exceso, la arbitrariedad; en suma: lo que significa la guerra y sus efectos. Goya se convirtió, de esta forma, en cronista y reportero gráfico del desastre. Hoy sabemos que la intención del pintor no era solamente denunciar una guerra concreta, la de la Independencia. Su denuncia trascendía el hecho histórico del que había sido testigo excepcional e invitaba a una reflexión general sobre la violencia sin medida y sentido, fuera del tiempo y de la circunstancia

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