Las asociaciones contrarias a la variante de Jaca se dirigen al Ministro para que paralice el actual trazado

Los presidentes de la Asociación Jaca sin Perder el Norte y la Asociación de Vecinos del Barrio Norte han enviado una carta al Ministro de Fomento, Íñigo de la Serna, para pedirle que reconsidere el trazado elegido por su Ministerio para conectar las autovías A21- A23 a su paso por Jaca. Argumentan la afección medioambiental, y personal a “al menos 95 viviendas”. Aseguran que desde hace 20 años ha cambiado la fisonomía de la ciudad y que “ya no tiene sentido el trazado norte de Jaca”. Apuntan a “otras alternativas, otros trazados que cumple la misma función de conexión entre autovías, pero no invade la ciudad, ni ríos emblemáticos, como el Aragón, ni el Camino de Santiago.”

CARTA ENVIADA AL MINISTRO DE FOMENTO:

Excelentísimo Señor D. Íñigo Joaquín de la Serna Hernáiz

Somos la asociación Jaca sin Perder el Norte y la Asociación de Vecinos del Barrio Norte. Nos dirigimos a Vd. con la esperanza de que tenga en cuenta nuestra opinión. Muchos de nosotros vivimos en un lugar excepcional, muchos otros nos apoyan porque reconocen que de llevarse a cabo el actual trazado, el enlace entre las autovías A21- A23, en Jaca – Huesca, nuestra ciudad y nuestro entorno dejará de ser un lugar idílico para vivir o para ser visitado.

Estamos preocupados, como no puede ser de otro modo. Preocupados por el futuro y preocupados por el pasado. Preocupados por nuestros padres y abuelos, preocupados por nuestros hijos y nietos. Y no entendemos cómo es posible que en pleno siglo XXI, una autovía traspase de norte a sur una ciudad pirenaica; una ciudad rica y próspera, que recibe a miles de turistas cada año. Cuando se proyectó la autovía, (Sagunto-Somport), hace ya más de 20 años, se suponía que iba a enlazar con el túnel de Somport, pero esa opción está descartada porque Francia ha decidido que sus bosques, sus montañas y sus gentes no van a ser invadidos por una autovía. Apuestan por el ferrocarril y también en Europa han apostado por el transporte de mercancías por la vía férrea.

Ya no tiene sentido el trazado norte de Jaca. No tienen sentido millones de euros invertidos en destruir una ciudad milenaria. Hay otras alternativas, otros trazados que cumple la misma función de conexión entre autovías, pero no invade la ciudad, ni ríos emblemáticos, como el Aragón, ni el Camino de Santiago. Esto es lo que va a destruir la autovía, además de nuestra forma de vida basada en la agricultura, la ganadería de montaña  y el turismo: desarrollo sostenible y vulnerable. ¿Quién va a querer venir a visitarnos cuando el ruido y la contaminación arrasen el entorno? ¿Quién comprará los frutos de los huertos regados con  dióxido de carbono? ¿Y quién quiere estar en el salón de su casa a 20 metros de una autovía?

Si se fija Vd. en los planos, comprobará que no tiene sentido la curva que se describe en el proyecto. Las variantes son para alejar el tráfico de las personas no para acercarlo, como sería en este caso. Las obras ya han comenzado en otros tramos de esta autovía, pero la mal llamada “variante” describe una curva de sur a norte, atraviesa Jaca y sus barrios para inesperadamente volver al sur, atravesando el barrio norte de Jaca, irrumpe en urbanizaciones recientemente creadas y aprobadas por el propio Ayuntamiento de Jaca y afectarían, al menos, a 95 viviendas, los actuales depósitos de agua, residencia de ancianos, al hotel Jacetania, el Hospital de Jaca, más 11 familias desahuciadas, destruyendo, el Camino de Santiago y la vega del rio Aragón, paisaje de especial protección paisajística y agrícola. Porque la autovía transcurre encima del rio, con sus pilonas enterradas en su cauce y a escasos 600 metros del puente románico de San Miguel. La autovía corta en tres puntos el Camino de Santiago, están previstos túneles de 70 metros bajo la autovía, pero ¿quién va a querer pasar por allí?

La situación en Jaca cada día es más complicada. Hemos recogido 2.500 firmas hasta el momento y no se habla de otra cosa en la ciudad. Pero el alcalde Juan Manuel Ramón Ipas, quiere que se inicien las obras previstas cuanto antes. Tal vez, porque su propio grupo ha sido el que ha firmado los permisos de obras sin tener en cuenta el trazado de la autovía, asunto por el que ya fue reconvenido por ustedes. Juan Manuel Ramón Ipas quiere que entren las máquinas y que se acallen los gritos y los llantos en los plenos.

Los plenos son tensos, el consistorio está profundamente dividido y la gente joven, muchos de ellos afectados directamente, aseguran que no van a permitir que les arrasen la vida. Que lucharán hasta el último suspiro. Los mayores, a quienes les van a enterrar las casas, centenarias y familiares, le acusan de querer beneficiarse y el alcalde arremete hablando de querellas contra ellos. Los plenos son tensos, Señor Ministro.

Leemos en la prensa la preocupación generalizada por el cambio climático, el problema de la contaminación, la destrucción de los bosques. Lo leemos con asombro, pensando que eso es lo que se nos viene encima. Sin entender por qué se sigue con un plan de hace 20 años, cuando no se tenían en cuenta estos aspectos.

Somos ciudadanos responsables, somos colectivos de afectados, Asociaciones vecinales, culturales y ecologistas, somos un pueblo preocupado, esperando una mano que detenga este viento que amenaza con arrasarnos.

Necesitamos contárselo, Señor Ministro. Necesitamos que reflexione. Le necesitamos.

Es urgente poner en su conocimiento todas estas circunstancias, contando con su sensibilidad, ya que se trata de un territorio no solo de gran valor natural, un ecosistema bien conservado, sino que se trata, además, de un territorio con alto valor cultural, arqueológico e histórico; fue centro y origen del antiguo reino de Aragón de cuyo rio y valle tomo su nombre. Es por lo tanto parte imprescindible en la configuración de nuestro país. Y no podemos permitirnos borrar irreversiblemente estos vestigios sin arriesgarnos a ser irresponsables.

Consideramos muy importante que tenga esta información y toda aquella que quiera solicitarnos, que le enviaremos con gusto, para que se valoren justamente las consecuencias de lo que se pretende hacer.

Con sus oportunas decisiones podrá evitarse este desastre irreversible, imposible de asumir, por el pueblo de Jaca.

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