Puente de Montañana estrena puente

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El pasado mes de febrero el Ayuntamiento de Puente de Montañana decidía cerrar, por seguridad, el puente colgante, que une el casco antiguo con la N-230, un mes después comenzaban las obras, financiadas por la DPH, y tras la actuación, la localidad cuenta ya con un nuevo puente de 44 metros de longitud y en el que se han invertido más de 350.000 euros.

El presidente de la Diputación, Miguel Gracia, y el alcalde de Puente de Montañana, Javier Bergua, comprobaban, recientemente, el resultado de los trabajos ejecutados durante los últimos meses en este puente que, a la vez, es reflejo de la historia de la España reciente, puesto que, fue demolido durante la guerra civil, reconstruido en el año 1938 y ahora adaptado a los nuevos tiempos.

Sin esta pasarela, los habitantes de Puente de Montañana tenían que recurrir a la conexión más cercana, en la carretera a Tremp, lo que suponía alargar la distancia de ida y vuelta en tres kilómetros. El alcalde, Javier Bergua, se refería a las “incomodidades que se notan cuando falta la infraestructura, andar mucho para ir muy cerca” y agradecía la “disposición de la Diputación desde el primer momento y la agilidad en el desarrollo, los vecinos están encantados”.

Miguel Gracia apuntaba que tuvo que ejecutarse como una “actuación urgente tras comprobar el estado de la infraestructura. Se refería al papel de la DPH, en este caso, para financiar la obra

La inversión final ha superado los 350.000 euros y los trabajos han sido desarrollados por la empresa Viacrón, así es cómo el conocido puente de la palanca es de nuevo transitable y los vecinos recuperan la comodidad de pasar de un lado al otro sin tener que recurrir a la carretera.

Fue en febrero de este año cuando el Ayuntamiento de Puente de Montañana solicitó ayuda y, a la vista de la situación, se cerró al paso con el posterior inicio de las obras dieron a mediados de la primavera. Una vez demolido el anterior, la construcción y montaje del nuevo puente resultaba muy singular con un sistema inverso, es decir, montando y soldando previamente la plataforma en el cauce del río y elevándola mediante dos grúas. La realización de las obras no ha sido fácil porque, a pesar de no ser una infraestructura de grandes dimensiones, con 44 metros de longitud, la dificultad en la actuación ha sido semejante a la de uno mayor. Los cables de los que cuelga el puente uno a cada lado, de cerca de 70 metros de longitud y que pueden soportar una carga de hasta 200 toneladas, solo se fabrican en dos lugares en España y, una vez hechos, tiene tuvieron que tensionado previo para que los alambres se ajusten, que ha sido necesario realizar en Francia.

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