Trabajo en el interior, y gritos y protestas en el exterior del Museo de Lérida

Justo a la medianoche arrancaba el operativo para el traslado de las 44 piezas del monasterio de Sijena La operación se desarrollaba bajo férreas medidas de seguridad, con los Mossos d’Esquadra y la Guardia Urbana rodeaban el edificio y blindaban sus accesos.

Funcionarios del Museo de Lérida entraban en las instalaciones tan solo diez minutos antes de que expirara el plazo otorgado para la entrega voluntaria. Aunque el director del Museo había anunciado que solo facilitarían el traslado a partir de las 8.00, el operativo se anticipaba. Poco después de las 3.30 llegaba el dispositivo diseñado por el departamento de Cultura del Gobierno de Aragón para ir a buscar las obras. El equipo estaba formado por seis técnicos, el letrado que ha llevado el caso y seis empleados de la empresa encargada del traslado, entre ellos un especialista en conservación. Con ellos también había viajado el director general de Cultura, Nacho Escuín. Minutos antes llegaba un convoy con una docena de vehículos de la Guardia Civil de Fraga, enviados con el fin de garantizar que se ejecutase la orden de entrega del juez y así cumplir la sentencia que hace tan solo unos días fue ratificada por la Audiencia Provincial de Huesca. El director del Museo, Josep Giralt, también acudía a esa hora.

Sobre las 8 y media de la mañana se producían incidentes a las puertas del Museo de Lérida donde la Policía tenía que actuar ante las protestas de un grupo de manifestantes contrarios al traslado de los bienes de Sijena. Los manifestantes habían cortado la principal vía de acceso al museo, la rambla de Aragón, al grito de "El museo no se toca" y "Fuera fuerzas de ocupación". Los Mossos de Escuadra intervenían para desalojar esta calle y se producían forcejeos entre los manifestantes y los agentes.

Mientras, dentro, se iban embalando todos los bienes, tanto los que se encontraban en la planta superior, expuestos al público, siete en total, como los que estaban en los almacenes del museo. Las piezas expuestas eran tres cajas sepulcrales de las prioras del Monasterio, datadas en el siglo XV, y los cuatro alabastros del retablo de Santa Ana, del escultor Gabriel Joly. Las 37 obras restantes son pinturas sobre lienzos y sobre tabla, algunas en muy mal estado.

Y al mismo tiempo, el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña acordaba no adoptar las medidas cautelares solicitadas en los recursos presentados contra el traslado de los 44 bienes. En un auto, la Sala Contenciosa-Administrativa del tribunal consideraba que "no ha lugar a la adopción de medidas cautelares" solicitadas por la representación procesal del Consorcio del Museo de Lérida, Diocesà i Comarcal y de la Diputación de Lérida.

A las 2 y 5 minutos de la tarde se daba por finalizado el operativo, y el camión con todas las obras en su interior abandonaba el Museo de Lérida, escoltado por hasta una docena de coches y furgones policiales y de la Guardia Civil, entre gritos y pitidos de los coches con los que se iba cruzando la comitiva. Una hora y media después, llegaban al Monasterio del que salieron hace más de 20 años.

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