Sijena exige ahora el regreso de las pinturas murales de la Sala Capitular

Pinturas sijena Museo Nacional Cataluña

Este lunes regresaban 43 piezas de las obras que un día partieron de Sijena con destino a Cataluña, pero está pendiente la llegada al cenobio monegrino de la gran pieza: Los frescos que en su día fueron arrancados de la sala capitular. Se trata de una pieza sin igual. Data del siglo XII, sin embargo, la perfección, profundidad y expresividad de sus figuras llevaron a fecharlas en el período gótico, cuando pertenecen al románico. La magistrada que juzgó el caso también dictó la orden de cumplir la sentencia de manera provisional, aunque todavía no ha señalado una fecha límite para el regreso.

Este conjunto cierra el recorrido del Museo Nacional de Arte Románico de Cataluña, y no es para menos. En el mundo solo hay ocho salas capitulares similares, pero ninguna tenía la calidad de la de Sijena, explica el historiador Juan José Nieto.

En efecto, las pinturas se adelantan dos siglos a su tiempo, de ahí la trascendencia de las mismas, recalca la historiadora Marisancho Menjón, autora del libro 'Salvamento y expolio. Las pinturas murales del Monasterio de Sijena en el siglo XX'.

Las pinturas fueron arrancadas y trasladadas a Barcelona después de que el monasterio fuera declarado Monumento Histórico Artístico y que, por tanto, no pudiera sacarse pieza alguna del mismo. Por tanto, desde el punto de vista legal, las pinturas están en depósito en el MNAC, depósito que las legítimas propietarias de la obra y una orden ministerial en tiempos de la dictadura dan por finalizada con la obligación del retorno de los frescos a Sijena.

Sin embargo, argumenta Nieto, si Cataluña e ha resistido a devolver las casi 100 obras que ya descansan en Sijena, más se resistirá al regreso de las pinturas de la sala capitular.

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