Firma del convenio para el funcionamiento del CIET

Este sábado, la consejera de innovación, investigación y universidad del Gobierno de Aragón, Pilar Alegría, el presidente de la DPH, Miguel Gracia, el alcalde de Graus, José Antonio Lagüens, y la presidenta de la Comarca de la Ribagorza, Lourdes Pena, firmarán el convenio de colaboración que las cuatro administraciones, en el caso del Gobierno de Aragón, a través del Centro de Investigación y Tecnología Agroalimentaria (CITA), mantienen para el funcionamiento del Centro de Investigación y Experimentación en Truficultura que la Diputación tiene en Graus. Tras la visita a las instalaciones asistirán a la apertura del Mercado de la Trufa que organiza la Asociación de Cultivadores y Recolectores de Aragón organiza en Graus.

El CIET de la Diputación de Huesca continúa estudiando nuevas formas de mejorar la producción de los cultivos de trufa, entre ellas destaca por su novedad el análisis de la proporción de micorrizas de cada uno de los dos sexos necesarios para la formación de trufas. Tras ocho años de vida, el Centro de Investigación y Experimentación de la Trufa de la DPH se ha convertido en el eje neurálgico del sector trufero y su actividad más reciente aparece centrada en el control de los sustratos que los truficultores incorporan a sus plantaciones y que condicionan el nivel y la calidad de la producción, para lo que principalmente se está analizando si son libres de hongos y, si no es así, de qué tipo son.

Los técnicos e investigadores del CIET trabajan a diario en lo complejo de la producción trufera y en este momento también estudian principalmente los efectos sobre la micorrización de los herbicidas que se emplean en las plantaciones. Al mismo tiempo, prosiguen investigaciones de largo recorrido, como la que gira alrededor del sistema molecular de la planta una vez ha sido micorrizada, realizando bioensayos que ayuden a esclarecer el comportamiento de la planta durante el proceso.

De ese estudio han ido surgiendo datos novedosos y muy interesantes, el último de ellos es la proporción de micorrizas de cada uno de los dos sexos necesarios para que se forme el hongo, hasta hace poco tiempo no se sabía acerca de la necesidad de la existencia de ambos sexos para que se formen las trufas.

El auge del sector en la provincia, con 1.500 hectáreas de terreno dedicadas a su cultivo, queda patente en la participación a la convocatoria de ayudas de este año que recibía más de 80 solicitudes, 29 encaminadas a la mejora de las plantaciones, y 51 a nuevos proyectos.

Además de atender a la composición de la planta, este centro ubicado en el municipio de Graus mantiene la permanente preocupación por el comportamiento de la planta en función de un conjunto de variables como son el riego, la poda, la flora acompañante o los aportes de esporas de trufas mediante pozos, que varían en las distintas plantaciones y cuyo entendimiento es vital para mejorar la producción. Para poder analizar estos escenarios, el Centro de truficultura cuenta con una parcela experimental propia, pero también ahora se trabaja con una red de parcelas colaboradoras que los truficultores han facilitado para profundizar en la investigación de las condiciones óptimas de cultivo.

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