Continúan a buen ritmo las obras del albergue de peregrinos adaptado en Atades-Martillué

Las obras para construir el edificio que albergará el futuro albergue de peregrinos de Atades-Martillué están en marcha desde hace más de dos meses. Tendrá 12 plazas ampliables a 18 y está previsto que esté en funcionamiento en abril o mayo de 2018. En ese momento estará disponible para peregrinos con discapacidades físicas, psíquicas o sensoriales y sus acompañantes. Formará parte de una red accesible en el Camino de Santiago que conectará Francia, Jaca y Pamplona.

Este proyecto se enmarca dentro de la línea de financiación europea Poctefa Jacob@ccess, donde está implicado el Ayuntamiento de Jaca, el de Pamplona, Atades Huesca y la comarca francesa de Ostabat. Contempla la creación de una red social, cultural y turística capaz de hacer accesible el Camino de Santiago para todas las personas discapacitadas, ofrecerles una nueva oferta sociocultural jacobea y, además, eliminar sus barreras arquitectónicas.

El albergue de peregrinos de Martillué va a muy buen ritmo. La estructura está cerrada y durante el invierno van a poder seguir trabajando en el interior. La fecha de ejecución es marzo 2018 “pero nosotros siendo precavidos esperamos tenerlo equipado en abril o mayo”, explica Miguel Ángel López, gerente de Atades Huesca.

El proyecto total asciende a 1.900.000 euros a distribuir entre los ayuntamiento de Jaca, Pamplona y Ostabat, en Francia. A los dos proyectos de Jaca (un centro de interpretación en la Casa Do0n Valero y el albergue de Martillué) corresponden unos 600.000 euros. “Nuestro albergue tiene un presupuesto de algo más de 200.000, una cifra que se complementa con otros 100.000 euros para coordinarlo con todos los espacios de forma tecnológica”, explica Miguel Ángel López. Habla de la creación de una página web sobre el proyecto Jacob@ccess o equipamientos tecnológicos para dar más información al peregrino. El de Martillué no será un centro de interpretación tan completo como el de Jaca o Pamplona, pero sí ofrecerá algo más que cama y comida, explica el gerente de Atades.

La idea es que el albergue esté gestionado en su mayor parte por personas con discapacidad.

Es un proyecto a tres años por lo que “queda mucho recorrido”. El resto de socios también está avanzando.

Europa financia el 65% y el resto será de otras instituciones.

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