El año del Payaso Marcelino

Pellizco de El Gordo a parte, los datos turísticos y de consumo en la Jacetania han dejado patente que 2017 ha vuelto a ser un año de recuperación. El verano consolidó la tendencia al alza y la temporada invernal ha arrancado con nieve y optimismo. El 2017 quedará para el recuerdo en Jaca como el año en el que se ha comenzado a saldar la deuda con su ciudadano más ilustre, el Payaso Marcelino y el año en el que se ha declarado Bien Cultural Inmaterial de Aragón los ritos y tradiciones de su patrona, Santa Orosia. Los valles de Hecho y Ansó acogieron varios días del rodaje de una película con grandes estrellas de Hollywood: los actores Joaquin Phoenix y Jake Gyllenhaal.

Se ha seguido hablando del Hospital de Jaca, con desencuentros palpables entre el consejero de Sanidad y los portavoces municipales y la Plataforma ciudadana. Siguen los trabajos para implantar el Plan Estratégico que debe acabar con los problemas de coordinación y falta de especialistas en el centro hospitalario.

En agosto se celebraba la 49 edición del Festival Folklórico de los Pirineos que volvió a llenar la calle mestizaje. La cultura dejó su huella también en agosto con la actuación de La Fura dels Baus dentro del Festival Internacional en el Camino de Santiago.

EL PAYASO DE JACA

En noviembre se cumplió el 90 aniversario de la muerte de Marcelino Orbés Casanova y el Ayuntamiento de Jaca junto con la Diputación Provincial, La Universidad de Zaragoza y diferentes investigadores se han propuesta sacar del olvido la figura del que fue considerado como el ‘mejor payaso de su tiempo’.

Marcelino Orbés Casanova nació en Jaca en 1873, de donde pronto se fue y nunca volvió. La Diputación provincial de Huesca expone la mayor retrospectiva de su persona, donde se puede ver incluso los documentos en los que la familia de Marcelino cedía a su hijo a una compañía de circo italiana para que se fuese con ellos de aprendiz. Comenzó entonces a viajar por toda Europa. Tras su éxito en Londres, su llegada a Nueva York ocupó media página en The New York Times. Se había convertido en el payaso más famoso de su época y su trabajo cosechó la admiración de Charles Chaplin, Houdini, Cary Grant o Buster Keaton, quien llegó a decir de Marceline que fue “el mejor payaso que vio nunca”.

Cada día llenaba dos espectáculos del Hippodrome de Nueva York, el teatro más importante de la época, pero el público cambió sus preferencias y el cine se convirtió en el espectáculo de masas, un cambio al que Marcelino no se adaptó. Acabó arruinado y solo, suicidándose en la habitación de un hotel de Nueva York.

Fue en el año 2004 cuando el periodista Mariano García habló por primera vez de este payaso nacido en Jaca con una serie de artículos publicados en el Heraldo de Aragón. A partir de allí varios investigadores comenzaron a trabajar para conocer más sobre su historia, y la Diputación Provincial concedió una beca a Víctor Casanova para que lo hiciese desde Nueva York. Allí consiguió documentos de archivos privados y públicos, en EE.UU., Reino Unido, Francia o España, desde la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos hasta el Archivo Municipal del Ayuntamiento de Jaca.

Jaca le ha puesto su nombre a un parque infantil y se ha propuesto seguir conmemorando su figura para que recupere el esplendor que perdió tras décadas de olvido.

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