Sijena, 11 de diciembre

Esta es la fecha en la que 43 de los 44 bienes del Monasterio de Sijena, que se encontraban en el Museo de Lérida, volvían a casa. Una fecha que pasará ya al imaginario colectivo no solo de los vecinos de Villanueva de Sijena sino de monegrinos y aragoneses. Culminaba así, ese lunes del mes de diciembre, un largo proceso judicial de más de veinte años de litigio.

Las obras de arte sacro eran recibidas en el monasterio monegrino por más de doscientos vecinos que entre vítores y lágrimas recordaban en ese día histórico los hechos acaecidos hace medio siglo cuando las piezas de arte eran trasladadas a Cataluña. Y entre los vecinos, el alcalde de Villanueva de Sijena, Ildefonso Salillas, que visiblemente emocionado, recibía las obras de arte entre abrazos y lágrimas, mientras señalaba, “he vivido esto desde mi infancia. Las obras salieron del monasterio en 1970, cuando apenas tenía 9 años, y ahora, con 57, las veo regresar”. La consejera de Educación, Cultura y Deporte del Gobierno de Aragón, Mayte Pérez, recordaba en el momento de la recepción que “se había hecho Justicia en el amplio término de la palabra y en el sentido estrictamente jurídico y social”.

Ese 11 de diciembre, a las cuatro de la mañana, técnicos de patrimonio del Gobierno de Aragón, entraban en el Museo de Lérida, tras la providencia dictada por el magistrado del Juzgado número de Huesca, Antonio Martín González, que autorizaba el traslado de las 44 piezas, con el auxilio de los cuerpos de seguridad del Estado. Sobre las tres de la tarde llegarían al monasterio para unirse a las 51 piezas que habían regresado en el verano de 2016 procedentes del Museo Nacional de Arte de Cataluña.

Entre las piezas retornadas a su lugar de origen se encuentran fondos de excepcional interés, como es el caso de tres cajas sepulcrales realizadas en madera policromada de la segunda mitad del XV. La más antigua de ellas es la caja sepulcral de sor Isabel de Aragón, atribuida al taller de Blasco de Grañén, datada en torno a 1434. También entre este grupo de pieza se encuentran cuatro alabastros policromados que pertenecieron al desaparecido Retablo de Santa Ana, 1529-1530, obra de Gabriel Joly, uno de los artistas más reputados de Aragón de la primera mitad del siglo XVI. Además de estas siete piezas, las únicas de las 44 reclamadas que se encontraban expuestas en el Museo ilerdense, regresaban al monasterio de Sijena, nueve alabastros procedentes del Retablo de la Infancia de Jesús y que se encuentran en desigual estado de conservación, cuatro tablas policromadas y una veintena de óleos.

El 11 de diciembre de 2017 es ya una fecha histórica a la que habrá añadir otra muy esperada y que no se sabe todavía cuando se datará: el día en el que regresen las pinturas murales de la Sala Capitular que se exponen en la actualidad en el Museo Nacional de Arte de Cataluña en Barcelona y que fueron arrancadas del cenobio monegrino después de que fuera declarado Monumento Histórico Artístico.

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