Las primas de Naiara también sufrieron malos tratos

Un informe pericial ha confirmado las sospechas que se tenían con las dos primas menores de Naiara, la niña de 8 años muerta tras sufrir una brutal paliza a manos de su tío político en Sabiñánigo en el pasado mes de julio, que también eran víctimas de malos tratos por parte de su abuela y de su tío, en prisión preventiva en Zuera como presunto autor del crimen.

La jueza de Jaca, que instruye el caso, solicitó el informe a dos psicólogas adscritas al Instituto de Medicina Legal de Aragón el documento, en el que refleja que las dos niñas, de 13 y 14 años de edad, presentan un cuadro de ansiedad en la actualidad vinculado a su experiencia como testigos de la tortura sufrida por Naiara.

Igualmente, como ha podido constatar esta redacción, el presunto autor del asesinato, Iván Pardo, de 33 años, ha seguido el mismo patrón de “ los castigos que él había sufrido de pequeño cuando se comportaba mal”.

En el informe al que ha tenido acceso la agencia EFE, lcalifica la situación de "traumática", que unido los antecedentes de maltrato sufridos condiciona el desarrollo de ambas niñas, custodiadas desde pequeñas por la abuela y el tío tras marcharse su madre biológica de casa y desaparecer el padre del entorno familiar.

Igualmente se recoge que a partir del testimonio de las dos primas de Naiara, su tío había adquirido un mayor protagonismo en la crianza y educación de las niñas al fallecer el abuelo de éstas.

Las psicólogas responsabilizan de esta situación a la abuela, cuyo estilo parental, subrayan, tendió de forma continua y habitual al "autoritarismo" tanto con sus hijos como con sus nietas.

Unos métodos disciplinarios, destacan las psicólogas, que las dos niñas, a las que encargaban labores "poco acordes" con su edad como tareas domésticas y cuidado de otros menores, tendían a minimizar y justificar debido a la "disponibilidad afectiva" que les mostraba, sin embargo, la abuela.

En el documento de las psicólogas se recoge que “no sólo asumía las normas establecidas por la abuela, sino que se mostraba más intransigente y desproporcionado en los castigos, a veces sin que las menores identificaran una relación de causalidad".

Además, recalcan las autoras del informe, el resultado académico tanto de las dos primas como de Naiara era un aspecto "sobrevalorado" por la familia que condicionaba, además, la severidad de los castigos.

Este documento coincide con la decisión de la fiscalía de llevar ante el Juzgado de Menores de Huesca a la prima mayor de Naiara, tras valorar su posible implicación en un presunto delito continuado de violencia en el entorno familiar

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