Grave crisis del cereal aragonés por los costes de producción y las excesivas licencias de importación

Dos campañas de cereal, de verano y de otoño, con precios bajos y altos costes de producción, y la falta de venta ahora, por una competencia exterior muy agresiva, con normas estrictas para los productos españoles y una complicada y excesiva burocracia han puesto al mercado cerealista aragonés en una situación complicada. Tanto que desde ASAJA Aragón se asegura que el momento actual es muy complicado y las perspectivas negativas.

El presidente de ASAJA Huesca, José Fernando Luna hacía un repaso a la situación por la que están atravesando el maíz, el trigo blando, el trigo duro, la cebada o la soja. En todos los casos, el rendimiento económico es bajo y los costes de producción apenas se cubren, cuando lo hacen.

Pero también preocupa especialmente la apertura de licencias de la Unión Europea para la importación de países como Francia e Inglaterra, pero también de Ucrania o Rusia, que incluso no pertenecen a la UE. Tan es así, que el puerto de Tarragona está lleno de barcos descargando cereal o esperando para hacerlo.

José Fernando Luna decía que nos les gustaría que la importación de cereales en España fuera la moneda de cambio europea para otras transacciones económicas con Estados Unidos, Canadá, Brasil o Argentina, tanto alimentarias como de la industria siderúrgica.

Para competir con el mercado globalizado, ASAJA Aragón propone tres medidas: flexibilizar la norma, hacer más sencilla la burocracia, y bajar los costes a la producción, cuestiones que los políticos apoyan en campaña pero que, después, no cumplen

Los agricultores piden a las administraciones estatal y autonómica mecanismos para tener las mismas herramientas de producción al mismo precio que el mercado globalizado, y también piden a España y Europa que ordenen los mercados. Creen que no es aceptable que los almacenes estén llenos de productos aragoneses, mientras se están abriendo licencias de importación para facilitar la llegada al puerto de Tarragona de trigos ucranianos y rusos. Por ello, la necesidad de ordenar la concesión de licencias para que no distorsionen la producción española.

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