Las inmobiliarias aseguran que Huesca no tiene pisos para alquilar

La llegada de un buen número de militares a Huesca en los próximos años está poniendo de manifiesto un problema al que va a tener que enfrentarse la capital oscense: la falta de pisos de alquiler. Una situación, que en la actualidad ya se produce, pero que provocará que en un tiempo haya más demanda que oferta, con consiguientes subidas de precios, y con la necesidad de que se construyan viviendas para alquilar y que se profesionalice este mercado. El alcalde de Huesca se reunía este lunes con promotores de Huesca, quienes le aseguraban que no va a haber problemas para alquilar pisos en un futuro cercano. Los responsables de las inmobiliarias les desmienten.

Las agencias inmobiliarias aseguran que, semanalmente, pueden llegar a decir a una veintena de potenciales clientes que no tienen ningún piso para alquilar. Y lo que hay es muy residual y en condiciones poco adecuadas, con muebles que coloquialmente califican de "Cuéntame", y necesitados de adecuación e inversiones. No todo el mundo quiere alquilar ese tipo de inmuebles.

Con un horizonte de dos años, y la probable llegada de unas 500 o 600 familias con la reapertura del cuartel, la pregunta es dónde se van a quedar. Parece evidente que no todos los militares del cuartel se quedarán a vivir en Huesca. Un cierto número no moverán a sus familias, que están instaladas en Madrid. Otros vivirán en Zaragoza. Pero muchos sí que querrán quedarse en Huesca, donde buscarán pisos de alquiler. Las inmobiliarias dicen que hay dos años de tiempo para encontrar soluciones.

El alto nivel adquisitivo de los militares que llegarán a Huesca hace prever que acaben alquilándose todos los pisos disponibles, incluso casas y chalés de las localidades cercanas a Huesca, como Banastás, Chimillas, Alerre, Tierz o Quicena

Los expertos aseguran que el alquiler va a haber que trabajarlo de forma diferente, profesionalizando este mercado. Dicha profesionalización debería pasar por la construcción de inmuebles enteros destinados al alquiler. En su opinión, Huesca ha pasado por una gran crisis durante la que no se puso ni un ladrillo. A ello se suma que no hay cultura del alquiler, y que los ciudadanos compran viviendas para vivir. El alquiler ha sido siempre algo residual y eso es algo que ahora deberá ir cambiando, porque los jóvenes no están en condiciones en muchas ocasiones de comprar un piso.

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