El Supremo ratifica los ocho años de internamiento al menor condenado por la muerte del guardia civil de Barbastro

El Tribunal Supremo ha desestimado el recurso interpuesto por la defensa del condenado por el homicidio del guardia civil de Barbastro, menor cuando se produjeron los hechos, y ratifica la condena dictada en su día por la Audiencia Provincial de Huesca de ocho años de internamiento en un centro de menores y cinco de libertad vigilada.

La defensa pedía al Supremo la absolución o, en su defecto, la imposición de un castigo menor al entender que se trató de un homicidio imprudente y no doloso. Sin embargo, el Supremo ha desestimado el recurso porque considera que los delitos cometidos por el condenado (un homicidio y tres lesiones, la conducción sin permiso y la conducción temeraria) conforman “una pluralidad de conductas todas dolosas”.

El joven condenado por el atropello mortal de un agente del instituto armado ingresaba el día 3 de junio de 2017 en el centro de menores de Juslibol, en Zaragoza. Cumplía así la diligencia que dictó la magistrado- juez de Menores de Huesca que le concedía un plazo “cinco días naturales” para el ingreso voluntario. Esto significa la ejecución de la sentencia condenatoria a ocho años de internamiento en centro cerrado, que sigue cumpliendo en Juslibol, y cinco de libertad vigilada. La Audiencia absolvió a los otros tres menores que iban con él en el coche en el momento del atropello.

La magistrado- juez de Menores de Huesca también señalaba la inscripción en el Registro Central de Sentencias Firmes de menores del Ministerio de Justicia la medida de dos años de privación del derecho a obtener el permiso de conducción de vehículos a motor y ciclomotores. Además, pedía que se comunicara “el inicio de la ejecución” al equipo de medio abierto del Instituto Aragonés de Servicios Sociales (IASS).

El atropello mortal del guardia civil José Antonio Pérez causó una profunda consternación en Barbastro y en Aragón. El suceso ocurrió la noche del 4 de marzo de 2016 en un control de alcoholemia ubicado en una rotonda de acceso a la localidad de Barbastro. El joven, en aquel momento menor de edad, se negó a detener su vehículo y emprendió una huida en la que arrastró más de 500 metros a José Antonio Pérez, que falleció minutos después.

El entonces ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, impuso de manera póstuma y previa al funeral celebrado en la Catedral, la Cruz de la Orden del Mérito de la Guardia Civil al agente fallecido.

El agente fallecido era José Antonio Pérez Pérez de 54 años de edad y natural de Zamora, aunque residía en Barbastro desde hace 27 años, donde trabajaba como guardia civil de tráfico. Estaba casado y tenía una hija.

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