"El que tuvo retuvo y guardó para la vejez", es más que un refrán

Es el título de un libro, un proyecto de la escritora y emprendedora monegrina Ana Marcén, que ha tomado como protagonista de esta aventura a su abuelo, a su “yayo”, Miguel Murillo, de 87 años de edad, para acabar haciendo “un gran ejercicio de autoconocimiento”.

El libro nació como un proyecto personal de Ana Marcén, emprendedora de Leciñena, y conocida junto al resto de su familia por la creación y desarrollo de la panadería Ecomonegros 03. Ana, a través de la figura de su “yayo”, a la que se sumaron las de su abuela, bisabuela y tatarabuela, “porque la figura de la mujer siempre me ha interesado”, quiso preservar las vivencias de sus antepasados para conocer mejor el presente y sobre todo “pensando en las futuras generaciones”. De hecho, el libro está dedicado a su hija que tiene dos años de edad. Según Ana, “mi hija es muy mala dormidora y muchas páginas del libro fueron escritas en sus desvelos”.

La publicación recoge la historia del “yayo” Miguel, que a lo largo de su vida ha comercializado con semillas y naranjas, ha sido pastor, agricultor, albañil, pintor de brocha gorda y “hasta enfermero por dos días”, además de incluir fotografías de su vida y reflexiones de la propia autora sobre los aconteceres de la vida.

En un principio este trabajo se planteó como un “libro pensado para la familia y mi yayo”. Se editaron cien ejemplares que se agotaron en un acto organizado en Leciñena. Animada por la familia y los amigos, Ana volvió a reeditar el libro desde el convencimiento que “lo que se publica en el libro no va a cambiar el mundo, pero sí animar a que otras personas hagan lo mismo aunque no lo materialicen en un libro. Todos tenemos algo que contar”.

El libro pretende mostrar los cambios y logros conseguidos hasta ahora y también el camino que deben recorrer las generaciones actuales y futuras. “Ahora, dice Ana Marcén, se habla mucho de la necesidad de reiventarse, y de eso mi ‘yayo’ sabe mucho”.

“El que tuvo retuvo y guardó para la vejez” se presentó este martes en el salón de la Tercera Edad de Sariñena. Y no defraudó. Miguel Murillo recitó algunos de sus poemas acompañado de la guitarra de su nieta Ana Marcén. Las anécdotas, el buen humor, las composiciones musicales de la escritora y las miradas de complicidad entre nieta y abuela hicieron el resto.

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