Integración

Alain Escartin

Asociación LoporzanoVivo

No nací aquí, tampoco lo elegí. Empecé pasando mis vacaciones en este pueblo. No siempre fue fácil ser un: “forastero”. Emancipado decidí vivir aquí. La que es mi casa hoy era entonces una ruina que perteneció a la familia. Enfrente está al albañil que le puso tejado. Dos puertas más abajo al electricista que le dio luz. Junto a la iglesia el herrero que protegió sus balcones y en el pueblo de al lado el carpintero que enmarcó sus vistas. Y llegó mi hijo. Dio sus primeros pasos en estas calles, se adueñó de la plaza con sus juegos y recorre sus caminos en su bici. Víctima de la crisis creé una pequeña empresa de turismo activo que se benefició o que benefició (nunca lo tuve muy claro) a alguna casa de turismo rural de la redolada. Colaboro activamente en la organización de las fiestas de Loporzano, y participo en las “vecinales” para que todos disfrutemos de su piscina en verano .Si hablamos de temas del pueblo, aquel que me consideraba forastero, hoy me pregunta: “que piensas, tu que eres del pueblo” Gana su jornal sobre un tractor, yo lo hago en una fábrica a unos kilómetros pero somos vecinos. Esto lo llamaría: Integración.

Hoy este entorno corre peligro debido a la industria Integradora. Aunque pudiera parecerlo, Integradora no es algo que sirva para facilitar la integración. Muy al contrario. La integradora suele estar lejos de donde actúa. Genera conflictos, utiliza a un “vecino” (que no vive aquí) para que en sus tierras, las de delante de mí casa, desarrolle una actividad que no beneficia a ninguno de mis vecinos. Cuando la integradora encuentre un espacio más vulnerable o más propicio para sus intereses económicos se irá. Dejara al vecino invisible sin negocio. Pero también habrá dejado un aire irrespirable, un agua imbebible, un paisaje irreconocible y seguramente alguna casa vacía. Más bien me parece una: des- Integradora.

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