Voluntad Política II: Predicar en el desierto

Mariano Marcén Letosa

No es costumbre de quienes firmamos este artículo de opinión insistir con una entrega más. Pediríamos perdón si no supiéramos que en Jaca vivimos muchas personas para los que el deporte del esquí es importante en sus vidas, incluso se la ganan con él. El mismo día en el que aparecía el artículo en estas páginas sucedía otro hecho que ilustra con gran efecto lo que decíamos entonces e insistimos hoy: el desarrollo del deporte del esquí, en nuestra comunidad, adolece de voluntad política. Fredrik Linstrom, biatleta sueco de 29 años, entraba primero en la carrera de relevos (cuatro por país) de los Juegos Olímpicos logrando la medalla de oro para Suecia, y nada menos que por delante de los equipos favoritos Noruega y Alemania. Cuando las candidaturas olímpicas de Jaca-Pirineos Samaranch, presidente del Comité olímpico Internacional, dijo a los responsables que no se obtendría la organización de unos JJOO si no teníamos deportistas. Tomando en consideración aquellas palabras se creó el CETDI y se solicitaron pruebas y carreras de ámbito internacional, ya se habían organizado dos universiadas, competiciones ajenas al movimiento olímpico, obteniendo la organización del Festival Olímpico de la Juventud para el 2007 (FOJE) y el campeonato mundial junior de esquí alpino para el 2008. Con escaso tiempo y más escasos recursos se prepararon equipos de jóvenes que además de competir en ellos fueran el germen de buenos esquiadores en el futuro. Pedro Quintana, muchacho asturiano que con 17 años estaba en el equipo de biatlón, un mes antes del FOJE 2007 participó en el campeonato mundial junior de biatlón quedando once puestos por delante del sueco Linstrom. En ese campeonato también participaban jóvenes de otros países que ahora hemos visto competir en los JJOO, los franceses Beatrix, Fourcade, Guigonnet, los noruegos T. Boe y Labee-lund, el austriaco Landertinger, el alemán Graf, el suizo Weger, el italiano Hofer, biatletas que sus países formaron y hoy les consiguen medallas. Pero Pedro Quintana desapareció de nuestro deporte hace años al igual que todos los que estaban en aquel equipo a excepción de Vitoria Padial, andaluza, que sigue compitiendo con un gran esfuerzo personal y al margen de la federación española de deportes de invierno.

Damos por supuesto que nuestro país no puede ser de los destacados en deportes de invierno pero podemos tener una presencia más numerosa y digna. ¿Pensaba alguien hace ocho años que Javier Fernandez sería campeón del mundo, y ahora medalla olímpica, en algo tan difícil como el patinaje artístico?. Tampoco lo pensarían en el extremo este de los Pirineos donde nació y comenzó a esquiar el francés Martin Fourcade que desde hace cinco años es el mejor biatleta del mundo. El deporte de competición es un aprendizaje de aspectos de la vida que difícilmente se encuentran en otras actividades y en el que lo que importa es lo que te enseña el camino, aunque no llegues a ninguna meta. El deporte del esquí bien podría ser una seña de identidad de nuestra comunidad aragonesa y pirenáica. En la temporada 2016-17 pasaron por la escuela de esquí nórdico del Somport seis mil escolares, ninguno era de Jaca.

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