Un grupo de mujeres de Cáritas Huesca, ante la huelga del 8M

De cara a una nueva celebración del día internacional de la mujer el próximo 8 de marzo y ante la convocatoria de huelga para esa fecha, algunas mujeres que trabajamos en Cáritas Diocesana de Huesca, asalariadas, voluntarias y participantes de programas compartimos la siguiente reflexión.

La Doctrina Social de la Iglesia reconoce que el genio femenino es necesario en todas las expresiones de la vida social (295). Desde esta perspectiva, somos conscientes de la persistencia de muchas formas de discriminación que ofenden la dignidad y vocación de la mujer, y que se deben a una larga serie de condicionamientos perniciosos todavía no superados, como lo demuestran en todo el mundo las diversas situaciones de humillación, sometimiento y explotación hacia la mujer.

Como ha expresado Monseñor Osoro, cardenal arzobispo de Madrid, “lo comprendo…que las mujeres hagan huelga el 8 de marzo. Hay que defender sus derechos…”. Por ello, ha indicado “que no le extraña que el Papa Francisco marque a los obispos de todo el mundo la dirección de defender la dignidad de las mujeres…”.

Por otra parte, el Modelo de Acción Social de Cáritas pone el centro de atención no en el bienestar de la mayoría, sino preferencialmente en quienes sufren las consecuencias de un orden socioeconómico manifiestamente injusto, allá donde quiera que se encuentren.

Vivimos en una sociedad donde el dinero y el poder son su motor central; un sistema capitalista que utiliza de manera perversa la distinción entre mujeres y hombres en su propio beneficio, desposeyendo a la mujer de sus derechos y dignidad. Ejemplo de esto:

- La existencia de una brecha salarial entre hombres y mujeres del 23% que genera precariedad laboral; trabajamos “gratuitamente” 54 días al año y nos enfrentamos a un techo de cristal para acceder a puestos de decisión y poder.

• De media, una mujer cobra un 13% menos que un hombre por cada hora de trabajo.

• La evolución laboral de las mujeres es peor que la que están experimentando los hombres. Las cifras de paro son más altas en mujeres que en hombres.

• La modalidad de contratación a tiempo parcial es más frecuente en mujeres que en hombres. El 75% de estos contratos son firmados por mujeres.

- La diferenciación cultural en el reparto de tareas y responsabilidades familiares. El cuidado de la infancia y de las personas mayores dentro de la familia ha sido atribuido culturalmente a las mujeres, trabajos que no son valorados económicamente por la sociedad, lo que implica consecuencias graves para las mujeres: dependencia económica, precariedad en muchos casos, imposibilidad de una carrera profesional que dé derecho a una pensión contributiva de jubilación… Fuera del entorno familiar y fruto de esta diferenciación histórica y cultural, los empleos relacionados con tareas de cuidados han sido desempeñados mayoritariamente por mujeres, y estos se caracterizan por condiciones laborales más precarias, en cuyo extremo están las empleadas de hogar y, dentro de este colectivo, las mujeres migrantes (especialmente las que están en situación irregular).

- Una de las consecuencias de los múltiples factores que inciden en la vida de las mujeres, por el hecho de ser mujeres, es la pobreza.

- Las 1000 mujeres que han sido asesinadas por violencia machista en los últimos 14 años; cifra que no disminuye, ya que en 2017 fueron asesinadas 56 mujeres y 8 menores, y en lo que llevamos de año 6.

• Según datos de Eurostat, en 2015 se produjeron en España 9.000 agresiones sexuales a mujeres. Cada 6 horas una mujer es violada en España. Y los recursos para luchar contra estas violencias continúan siendo insuficientes.

• Aragón es la segunda CCAA con mayor aumento de denuncias (el 32% de éstas, en la franja de 14-31 años).

• Las mujeres en situación administrativa irregular son las que mayor desprotección tienen, puesto que una denuncia puede suponer la apertura de un expediente sancionador o la detención para su expulsión, lo que condiciona la búsqueda de protección y justicia. Esto significa que no conocemos los datos reales de la violencia ejercida hacia las mujeres en nuestro país.

En nuestro trabajo nos relacionamos diariamente con muchas mujeres en situación de desventaja, de pobreza, conocemos sus historias personales, y sabemos que se enfrentan a una discriminación multifactorial: por pobres, por migrantes, por gitanas, por falta de formación, por su raza, por muchos otros condicionantes... discriminación que adquiere una dimensión específica y común por ser mujeres. Es en esa dimensión específica del ser mujer donde todas nos encontramos y reconocemos. Sentimos que en el compromiso con nuestro trabajo, por justicia profética y con nuestra identidad como mujeres está el manifestarnos a favor de esta huelga como expresión de solidaridad con todas las mujeres.

Un grupo de mujeres de Cáritas Huesca.

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