Opinión: Yo hago huelga

Cristina Pérez Diego

Más que por mí, por mis compañeras. Las que me he ido encontrando en el camino. Por las que no podrán sumarse a esta jornada porque estarán postradas en alguna cama de un hospital o viviendo en pisos de acogida, escondidas, huyendo de quien tanto las quiso que las quiso matar.

No por mí.

Por las que mantienen vivos los pueblos a cambio de atarse a la cadiera en la que cuidan de sus padres, de sus suegros, de los ‘tiones’, del corral, del huerto, de la iglesia, de la biblioteca. A ellas que tanto dan y tan poco reciben.

No por mí

Por las abuelas que se dejaron los ojos, las manos, la espalda, la vida, trabajando en las empresas familiares y nunca nadie les habló de un salario o un contrato. A ellos sí.

No por mí

Por las que deciden reducirse la jornada para cuidar de sus hijos, reduciendo sus años de cotización. Por las que, obedeciendo a un pacto no escrito llevan a la espalda colgado el cartel de ‘cuidadora’.

No por mí

Por tantas que no van a poder sumarse.

El estado de salud de una sociedad también se mide por su capacidad de salir a la calle y reivindicar. Por eso me sigue asombrando que haya quienes se preguntan el por qué, la finalidad de una huelga. No sé si “se para el mundo si nosotras nos paramos”, probablemente se note un ligero frenazo. ¿ Y por qué tanta indignación? Como esa política (mujer) que se preguntaba escandalizada que quién va a cuidar a los abuelos o ese otro empresario que afirma que nada se va a corregir por una huelga más o menos o el otro político que aseguraba que por qué ahora y no hace diez años.

Si buscan respuestas, las tienen este jueves en el exterior, donde pasa la vida. Pero eso sí. Tendrán que bajar de la acera a la calle, estar un ratito al otro lado , es un pequeño paso para el ser humano, pero a lo mejor un gran paso para la sociedad. No es tan difícil.

Comentarios