Dar voz a la endometriosis

Agnès DEWULF

Marzo es un mes especial para mí, es el mes de la endometriosis. Una enfermedad que, desde hace más de 5 años, me ha enseñado muchas cosas a la vez de hacerme tanto sufrir.

 

La enfermedad del silencio: nunca pierdo la sonrisa y parece que no me pasa nada, pero mi cuerpo por dentro está mutilado. Dos operaciones en dos años, dos operaciones muy importantes: resección de nódulos en toda la cavidad pélvica y hasta en lo más profundo de mi espalda, en el psoas ; resección del recto, ovarios, útero… Salgo de mi última operación, espero que sea ya definitiva, aunque lo digo con la boca pequeña ya que resiste a las medidas quirúrgicas y medicamentosas más drásticas.  

Una enfermedad benigna dicen: me ha quitado parte de la vida, mi vitalidad sumamente importante con tres niños pequeños cambiando mis ganas de comerme el mundo por las únicas ganas de dejar de sufrir…

Una enfermedad desconocida: la padecen 10% de las mujeres (menos mal no todas con la misma intensidad) y no hay hoy por hoy un tratamiento y una cura eficaz. ¡Queremos más investigaciones!

 

Una enfermedad que me ha hecho crecer imponiéndome un nuevo reto, el de volver a tener cierta calidad de vida. El camino no ha sido, ni es, fácil y además es muy caro. La sanidad pública no está preparada para atendernos en todas las facetas de la enfermedad, hace falta unidades muy especializadas con médicos expertos que empiezan, poco a poco, a florecer.

Una enfermedad que me ha hecho descubrir maravillosas personas que me han apoyado y acompañado, maravillosos médicos que me han ayudado pero a su vez demasiados baches por la incomprensión de muchos, por la falta de profesionalidad de otros, por la soledad que te crea el dolor incomprendido.

Una enfermedad que me sigue enseñando que no sirve de nada mirar el pasado, ni penar en el futuro siendo el presente el único momento a saborear

 

Mi cuerpo hoy está mutilado, agotado. Llevo 5 años enferma y me siento muchos días una abuela de 89 años en vez de los 39 años que tengo. Me ha tocado pero por favor, haz que no te pase a ti, o a tu hermana, o a tu novia, o a tu madre, o a tu tía, o a tu amiga, o a tu hija… La regla no ha de doler, no permites que te engañen.

Seguirá siendo un gran lastre hasta que no se encuentre un tratamiento adecuado. Da voz a la endometriosis, exige investigación para que ya encuentren una ¡CURA YA! Enfermas, no estáis solas, somos muchas!!!

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