IGLESIA

La relación de Omella con el Alto Aragón ha continuado siendo constante

Omella en una de sus últimas visitas a Huesca
El cardenal Juan José Omella en una visita a Huesca

Juan José Omella, nuevo presidente de la Conferencia Episcopal Española, fue obispo de Barbastro Monzón entre diciembre de 1999 y abril de 2004. Además, fue administrador apostólico de las diócesis de Huesca y Jaca entre 2001 y 2003. Es por lo que conserva una gran relación con la Iglesia altoaragonesa, donde se le aprecia y a donde vuelve habitualmente.

El obispo de Barbastro-Monzón, Ángel Pérez, lo describía como un hombre dialogante, de juego de cintura, que ama a la Iglesia y que es capaz de lidiar con problemas graves. Todo ello, decía, hace que su elección haya sido providente.

Acto seguido recordaba que, quien desde hoy es el nuevo presidente de la Conferencia Episcopal es un arzobispo muy apreciado por los obispos, que le otorgaban su apoyo mayoritario. Pérez destacaba como un signo muy positivo que por tan solo un voto haya habido que hacer una segunda ronda de votaciones. Y entonces era elegido por mayoría absoluta en lo que él describía como un clamor.

El prelado de Barbastro-Monzón se mostraba contento por la elección del cardenal, asegurando de es una persona idónea, el mejor en este momento para los nuevos tiempos de la Iglesia, y para liderar la coordinación de la nueva Conferencia Episcopal Española, donde se acaban de aprobar unos nuevos estatutos y una nueva forma de organización.

Hay que recordar, además, que Omella fue uno de los principales impulsores de la reclamación de los bienes de las parroquias orientales en poder de Cataluña, y cuando se publicó la sentencia, aseguró de forma tajante que había que respetarla. La relación con la diócesis de Barbastro-Monzón es constante. En declaraciones a Radio Huesca y Huesca Televisión, aseguraba estar al tanto de lo que ocurría con los bienes de las parroquias de su antigua diócesis, y deseaba que, cuanto antes, se pudiera solucionar este litigio para el que, en su opinión, había que poner buena voluntad.

En marzo de 2018 leyó el pregón de la Semana Santa oscense, como ex administrador apostólico de la Diócesis. En su discurso, recordó que la Semana Santa no es hablar de vacaciones, sino del misterio de Jesucristo: de la pasión, la muerte y la resurrección, algo que hoy en día sigue estando vigente. Un mensaje, decía, que siempre lleva novedad cuando se está receptivos.

Y con respecto a su nombramiento como cardenal unos meses antes, se mostraba agradecido al Papa Francisco, al tiempo que indicaba que su labor era ayudar al pontífice.