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Barbastro acoge a 28 personas solicitantes de refugio

La Fundación Cepaim gestiona un sendo programa de acogida para estas personas que llegan a la ciudad sin apenas nada

Fundación Cepaim
La coordinadora del programa Cepaim, Rocío Gregorio, en los estudios de Radio Barbastro-Aínsa.

La ciudad de Barbastro acoge actualmente a 28 solicitantes de refugio, de los cuales 14 son menores, en total siete familias que buscan una oportunidad en el Somontano gracias a la labor que realiza la Fundación Cepaim. Conseguir que estas familias logren una cierta independencia económica y social es el fin último de esta fundación que coordina Rocío Gregorio bajo la tutela del director de Cepaim, Juan Antonio Segura.

Rocío Gregorio es la coordinadora del proyecto. ENTRA CORTE GREGORIO CEPAIM 1

Llegar a Barbastro sin nada, sin conocer su cultura, sus gentes, su idioma y con una mochila emocional cargada de malos recuerdos dejados en un país de origen al que no se puede volver, ésta es la realidad que viven los solicitantes de refugio que recalan en la capital del Vero gracias al convenio suscrito entre la Fundación Cepaim y la Fundación Ramón J. Sender. Ésta es la fotografía que la coordinadora del programa, Rocío Gregorio, ve cada seis meses en la estación de autobuses y que sin duda es sólo el inicio.

La primera fase de acogida de estos solicitantes de asilo se inicia con la llegada y acomodo de estas familias en los cinco pisos que posee la fundación en Barbastro. A partir de ahí se inicia una red de contactos, seis meses de tejer amistades, fidelidades y también de conocer la que será su casa, su pueblo, a lo largo de 18 meses en total. “Es la parte más enriquecedora del programa porque nos conocemos todos, convivimos, conocemos sus historias y vemos como nacen relaciones, amistades…”, asegura Rocío Gregorio que pone el acento en el trabajo que realizan los numerosos técnicos que participan en el programa, desde la psicóloga, orientador, profesora de idiomas, etc.

Pasados los seis meses y con los mimbres de una nueva vida casi hilvanados, estas familias se enfrentan a una segunda fase en la que deberán buscarse un piso por ellos mismos y ganar independencia en todos los ámbitos de su vida.

Fundación Cepaim
Rocío Gregorio aborda los detalles del programa que lleva a cabo Cepaim en Barbastro.

Así lo explica la coordinadora el programa, Rocío Gregorio. ENTRA CORTE GREGORIO CEPAIM 2

Barbastro es una ciudad amable y muy acogedora apunta la coordinadora de un programa que pretende ayudar a estas personas que están entre trámites para conseguir su estatus de refugiados.
También trabajan la acogida de estos migrantes tan especiales a través de sendos programas de concienciación entre los más pequeños gracias a la figura de Uga Maluga que también da nombre a este programa vinculado con los más pequeños. Este libro escrito e ilustrado por Angélica Muñoz, narra la historia de una niña y su madre que tuvieron que dejarlo todo atrás para viajar a un país desconocido donde el futuro era una incógnita.

Conseguir una nueva vida, en un nuevo país, no es tarea fácil para ningún migrante y parte del éxito, del que se quieran quedar, que quieran poblar los pequeños municipios del Somontano es de la labor que realiza Cepaim, organización amparada por el Ministerio de Empleo y Seguridad Social.

cepaim y uned
La Fundación Ramón J. Sender y la Fundación Cepaim firmaban un convenio de colaboración en materia de migraciones.

Haciendo memoria

La Fundación Ramón J. Sender, Antonio Cosculluela y el director de la Fundación Cepaim de ayuda integral con migrantes, Juan Antonio Segura, rubricaron el convenio de colaboración entre ambas entidades con el objetivo de realizar proyectos educativos y elaborar materiales interculturales y de trabajar de manera conjunta en proyectos de investigación relacionados con el ámbito de las migraciones.

La Fundación Ramón J. Sender gestiona desde hace años el Centro de Estudio de las Migraciones de Aragón, que nació con el objetivo de contribuir al conocimiento, a la cohesión social y a la construcción de valores comunes que permitan “vivir juntos” en la sociedad actual. Con este acuerdo, se daba continuidad al trabajo desarrollado por el centro y se abrían vías de comunicación y cooperación ante un futuro complicado por el auge de posicionamientos políticos racistas y xenófobos.

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