NIEVE

Cadena humana para pedir que se abandone el proyecto de Castanesa

La convocatoria es para este jueves 10 de septiembre en la sede central de Ibercaja en Zaragoza

La Plataforma en Defensa de las Montañas de Aragón (PDMA) convoca, este jueves 10 de septiembre, un acto público con el objetivo de reclamar la cancelación del proyecto de construcción de una estación de esquí en el valle pirenaico de Castanesa. Consistirá en una cadena humana alrededor de la sede central de Ibercaja en Zaragoza.

A partir de las 19 horas, se desplegará la cadena humana manteniendo los participantes una distancia de más de 2 metros, tal como establecen las medidas sanitarias de control de la covid 19. Desde la PDMA indican, en nota de prensa, que con esta iniciativa pretenden dirigirse a Ibercaja, que posee el 50% de la empresa Aramón, para pedirle que medite sobre el impacto y viabilidad financiera de este proyecto y que reconsidere su apoyo al mismo.

La PDMA siempre ha contemplado positivamente los planes de mejora y adaptación de las estaciones de esquí aragonesas a la incuestionable realidad del cambio climático.

El informe ‘Cambio Climático en el Pirineo’, promovido por la Comunidad de Trabajo de los Pirineos, prevé que, de aquí a mediados de siglo, el Pirineo Central perderá el 50% de su nieve, en cotas de 1.800 metros; mientras que por debajo será del 80%. Apuntan que tener en cuenta ese futuro y adaptarse es imprescindible pero que el proyecto de Castanesa no persigue esa adaptación, sino más bien el regreso al más que incierto negocio de la construcción de apartamentos.

La ampliación de una estación de esquí en una zona de baja innivación es una apuesta temeraria. Como consecuencia del cambio climático, en temporada de esquí, señalan que ha pasado del 5% de días con insuficiente nieve al 70%, en pistas de cota baja y del 4% al 20% en cotas altas. Además, ello influye también en la fabricación de nieve artificial, cada vez más costosa energética, económica y ambientalmente hasta hacerla totalmente inviable en esta zona que por si fuera poco tiene escasez de agua. Añadido al impacto que las obras tendrán en el valle, este proyecto supondrá un impacto igual de grave: la desviación de importantes fondos públicos para la realización de las infraestructuras que un proyecto así necesita, en un momento crítico por la crisis generada por el COVID 19.

Es público y conocido que la pretendida viabilidad de semejante aventura se apoyaba y se apoya en una desmedida operación inmobiliaria, que llevó a comprar terrenos, por valor de 22 millones, bajo el compromiso previo de recalificarlos en el correspondiente Plan Urbanístico para construir unas 5.000 viviendas, de las que 2.500 quedarían en terrenos de Aramón. Sin embargo, el Tribunal Superior de Justicia de Aragón anuló el Plan, fallo que posteriormente el Tribunal Supremo confirmó e invalidó dicho plan urbanístico.

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