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Cerca de 250 turistas visitan La Cartuja de los Monegros durante el puente festivo

La DPH abrirá el conjunto Monumental de La Cartuja hasta diciembre más de cien días incluyendo los festivos

La Cartuja de los Monegros
La Cartuja de los Monegros

La Cartuja de las Fuentes pone fin a estos cuatro días festivos en Los Monegros después de recibir a cerca de 250 turistas, entre los que predomina el perfil eminentemente familiar y de un amplio espectro generacional, desde mayores a niños. A todos ellos se les planteaba un recorrido plagado de historias y anécdotas del que salían sorprendidos por la estricta dieta y horarios de quienes integraban la fundación cartujana más antigua de Aragón y viendo y tocando las monedas de ocho reales de Carlos III con las que se les ha explicaba cómo se hacían los pagos de los trabajos y mercancías de la época y que en ese momento contribuyeron al pago del retablo, del siglo XVIII y obra de Carlos Salas a quien se vincula también al Pilar de Zaragoza.

Mientras, sus padres y abuelos se sumergían durante cerca de dos horas en este relevante conjunto pictórico y arquitectónico cuya construcción se relaciona con algunas de las grandes construcciones religiosas contemporáneas y que, poco a poco, se está sacando a la luz, tras salvarse de la ruina con la adquisición por parte de la Diputación Provincial de Huesca.

Las procedencias de las 243 personas que la han visitado en esta Semana Santa son muy dispares; principalmente de distintas localidades de la provincia, de Aragón y también de Cataluña, pero otros muchos también de otras comunidades españolas (Madrid, Galicia, País Vasco o de diferentes provincias de Castilla) y entre los visitantes extranjeros, llegan sobre todo de distintos puntos de Francia, pero en estos días también los ha habido de Italia, Andorra e incluso de la India.

Lourdes Biarge, Alberto Lasheras, Sonia Alonso y Marisa Abardía conforman el equipo de Sueña Monegros que guía al público. La DPH abrirá La Cartuja hasta diciembre más de cien días incluyendo los festivos, el próximo será el 1 de mayo en el horario habitual, de 11 a 14 horas y con entrada libre.

Este monumento está ubicado dentro del término municipal de Sariñena y en las cercanías de Lanaja y está declarada Bien de interés Cultural y Conjunto Histórico-Artístico, algo que también se explica dentro de una historia que, narran, da comienzo con los mecenas o benefactores que hicieron posible este monasterio o su utilización como balneario tras la desamortización y su arquitectura encuadrada en un estilo barroco tardío con tendencia clasicista bajo la influencia de Ventura Rodríguez. Cabe mencionar a la familia Bastarás de Lanaja, que desde 1896 y durante 120 años se ha encargado de mantenerla en las mejores condiciones, hasta su paso a titularidad pública por parte de la DPH que alterna este programa de visitas guiadas con la restauración cuyos signos evidencian quienes la visitan como dejan escrito en el libro a su salida, de la misma forma que muchos quieren seguir acudiendo para seguir el proceso de rehabilitación.

El alma de La Cartuja es para prácticamente todos los que acuden fray Manuel Bayeu, quien llenó de vida y color las paredes y techos de este recinto en una titánica labor cuyo ejemplo no es fácil de encontrar en otras iglesias o monasterios en los que intervinieron mayor número de pintores.
Durante estas visitas se dan todo tipo de detalles de escenas de la vida de la Virgen María, de estilo rococó y que se pueden ver en el techo. Los ojos de los turistas se van a la bóveda de la iglesia, de medio cañón y decorada con un programa Mariano. Estos días las pinturas en los muros también adquieren mayor protagonismo donde se puede ver el ciclo de la vida de Cristo y la pasión, en un estilo propiamente barroco con colores más oscuros y mayor dramatismo. En la zona del presbiterio y del transepto se conservan otras cinco pinturas dedicadas a la infancia de Cristo y una a la transfiguración y a lo largo de la nave de la iglesia se disponen nueve pinturas con escenas de la pasión.

También pueden descubrir el autorretrato de dejó escondido en el pequeño claustro cerrado de Las Capillas, de estilo benedictino y donde celebraban su misa diaria individual, íntima.

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