FORADADA DEL TOSCAR

Comienza la rehabilitación interior de San Martín de Terraza

La ermita permaneció siete años en la Lista Roja del Patrimonio de la que salió en 2020 tras haber finalizado los trabajos de consolidación

Foradada del Toscar. Ermita de San Martín de Terraza
Detalle de la ermita de San Martín edificada, probablemente, a mediado del siglo XIII

Una vez finalizados los trabajos de consolidación de los muros y la cubierta de la ermita de San Martín del despoblado de Terraza, de titularidad pública, el Ayuntamiento de Foradada del Toscar inicia una segunda fase de la actuación en la que se va a rehabilitar el interior de la misma.

El alcalde del municipio, Pedro Puyalto se refería a esta ermita como ‘una pequeña joya del románico lombardo’ que, en su momento, fue el punto de encuentro de los vecinos de Bacamorta, Terraza y El Solano, una zona ahora ya, prácticamente, despoblada.

La primera fase de la rehabilitación, que finalizó en 2020, se llevó a cabo con una subvención de DPH y, ésta segunda, con un presupuesto similar, alrededor de 35.000 euros, la asume el Ayuntamiento.

El alcalde añadía que las obras de consolidación evitaron que el edificio colapsara por lo que, ahora no corre peligro pero, hay que acabar la obra, decía Puyalto. Se espera que, este verano, la actuación pueda estar finalizada.

La ermita de San Martin abandonó la lista roja del patrimonio de Hispania Nostra hace un año, en abril de 2020, tras haber permanecido en ella desde octubre de 2013. Fueron las obras de rehabilitación iniciadas en 2018 las que permitieron que la ermita pasara a la lista verde.

La ermita de San Martín, a pesar de sus pequeñas dimensiones, es, sin duda, un completo ejemplar de románico ribagorzano, edificado con arreglo a los cánones lombardos, probablemente, hacia mitad del XII. Sus elementos materiales son sillarejos toscamente desbastados y decoración a base de piedra toba en arquillos, cornisa y medio punto de su ventanal absidal. Es de una nave dividida en tres tramos a la que posteriormente se le añadieron capillas laterales y al sur se le adosó la torre campanario. Posee un precioso friso de arquillos lombardos al exterior del ábside, fabricados en piedra tosca.

En el interior, la cabecera consta de cilindro absidal cubierto por bóveda de cuarto de esfera. En fecha tardía se añadieron sendas capillas laterales que le aportan aspecto de cruz latina en planta. Tras el retablo aparece abundante pintura de azulete, y bajo la misma, trazos de tono marrón que parecen ser el arranque de una mandorla.

El tercer tramo de la nave está ocupado por un coro alto de madera en el que aún quedan zonas decoradas con pintura a base de motivos geométricos, contemporánea a la remodelación del templo, probablemente allá por el XVIII.