RIBAGORZA

Consume sostenible, consume Ribagorza

La Oficina Comarcal de Información al Consumidor ha lanzado una campaña de apoyo al tejido empresarial del territorio

Graus. Comercio 2
El pequeño comercio, los profesionales y los productores locales aportan muchas ventajas que hay que aprender a valorar.

La Oficina de Información al Consumidor de la Comarca de La Ribagorza ha impulsado una campaña de concienciación y apoyo a comercios, servicios y actividades locales cuyo eslogan es ‘Consume sostenible, consume Ribagorza’.

La campaña pro-comercio local pretende poner en valor tanto al pequeño comercio o negocio como al ciudadano que compra o contrata servicios en él, ya que, apuntan desde la OCIC, sólo con la unión de ambos, ‘vamos a ser capaces de activar todo nuestro entorno local, la sostenibilidad, la economía, el empleo, el bienestar, la innovación y la calidad de nuestras calles, barrios y pueblos. Debemos aprender a valorar las ventajas de comprar en el comercio local y el beneficio social, económico y medioambiental que representa’.

Cuesta imaginar la comarca, sin comercio, sin servicios o sin actividad. Aunque la crisis económica, el tirón de las cadenas, las grandes superficies o el comercio electrónico, señala la responsable de la OCIC, Yolanda Castelló, llevan años dificultando enormemente la labor del pequeño comercio, los profesionales y los productores locales, son muchas las ventajas que aportan y que se los comarcanos deben aprender a valorar. Los comercios locales han facilitado las compras de primera necesidad, han estado ahí, en primera línea, expuestos, pendientes de abastecernos. Otros, recuerda, se han visto obligados a cerrar sus puertas durante casi dos meses.

La comarca de Ribagorza cuenta con un tejido empresarial diverso que, en mayor o menor medida, esta sufriendo la pandemia y van a necesitar de todos para salir de ella. Llevan años peleando contra la inestabilidad que provoca la despoblación, los cambios de hábitos de los consumidores, la competencia con grandes distribuidoras, la proliferación de grandes centros comerciales, las circunstancias particulares de determinados municipios, la venta por Internet de todo lo imaginable.

El comercio local y de proximidad tiene un espacio relevante que no debe perder porque aporta un valor que no han conseguido ni las grandes superficies ni el comercio electrónico. Ese valor es la relación con las personas, la cercanía, la confianza, la creación de vínculos entre ambas partes comerciante o prestador de servicios y consumidor. El empresario en todos y cada uno de los sectores debe esforzarse en adaptarse e innovar y los consumidores tienen, por un lado, la libertad y, por otro, la responsabilidad de elegir cómo y dónde consumir. Y al hacerlo, estamos decidiendo qué territorio queremos construir, en que sociedad queremos vivir.


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