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Consumo aconseja conocer el total de entregas y su precio antes de comenzar una colección por fascículos

Las editoriales deben garantizar que se suministrará la colección completa

Imagen de los coleccionables que se pueden encontrar en el mercado
Llegado septiembre, los quioscos y librerías se llenan de coleccionables

Consumo aconseja conocer el total de entregas y el precio de cada una de ellas antes de comenzar una colección por fascículos

Las editoriales deben garantizar que se suministrará la colección completa

Cursos de idiomas o informática, minerales, casas de muñecas, películas, relojes o maquetas. En los meses de septiembre y octubre salen a la venta numerosos coleccionables de diversas tipologías que pueden resultar muy atractivos, pero desde la Dirección General de Protección de Consumidores y Usuarios, recomiendan a los ciudadanos que conozcan sus derechos antes de comenzar una colección por fascículos.

Los consumidores están protegidos ante posibles incumplimientos por parte de las editoriales y, al tratarse de un sector que no dispone de regulación específica, se aplica la normativa general de protección y defensa de los consumidores y usuarios tanto en materia de publicidad, como etiquetado y presentación. Si la colección se refiere a bienes de consumo, la garantía legal del producto es de dos años.

La directora general de Protección de Consumidores y Usuarios, Ros Cihuelo, recomienda “observar que en la publicidad constan las características del producto, el número de entregas y el precio de cada una, para que el consumidor pueda calcular el precio total de la colección y comprobar si le saldría más o menos económico que comprar la colección completa en una tienda especializada”. Es también conveniente guardar la lista de los títulos que componen la colección y que se facilita en la primera entrega, “ya que servirá para saber qué fascículos nos interesan, en caso de no querer adquirir toda la colección”, apunta Cihuelo.

Cihuelo recuerda que, en caso de suscribirse a una colección, se tendrá que elegir el medio de pago (domiciliación bancaria o contra reembolso) y el lugar donde queremos recibir el producto (oficina de Correos o domicilio particular) y comprobar si esta segunda opción conlleva un coste añadido. En el caso de suscribirse, Cihuelo hace hincapié en que también “hay que comprobar que existe una cláusula de Protección de Datos y revisar todas las que aceptamos, estudiando detenidamente los compromisos que adquirimos”.

“Se debe poner especial cuidado en aquellas colecciones en las que es necesario disponer de todas las entregas para completar el producto, como en las de construcción o maquetas, ya que, si se suspende la colección, ésta carecerá de todo valor”, añade la directora general.

“Es imprescindible conservar toda la documentación (comprobante de compra, publicidad, condiciones de la suscripción, etc.) por si en un momento determinado tenemos que presentar una reclamación”, como recuerda Cihuelo. Además, resulta conveniente disponer de un número de teléfono de atención al cliente, nombre, domicilio o cuenta de correo electrónico del responsable de la editorial para solucionar los problemas que puedan surgir o para solicitar números atrasados.

Garantías y requisitos

Las editoriales deben garantizar que suministrarán la colección completa a quien la requiera una vez puesta en el mercado. Si se suspende una colección debido a la escasa demanda, el consumidor que haya hecho una suscripción tiene derecho a optar entre reclamar los fascículos que quedan por entregar o exigir la devolución del importe íntegro de las cantidades que ha abonado. Este derecho resulta especialmente relevante en los casos en los que es imprescindible disponer de todos los fascículos, como sucede con las maquetas, por ejemplo.
 
Asimismo, la publicidad debe cumplir unos requisitos para que no sea considerada engañosa: el producto debe estar etiquetado y contener una información veraz y suficiente sobre las características esenciales del producto, y no se pueden omitir o falsear datos que ofrezcan una falsa imagen del producto.
 
Muchas editoriales utilizan en sus campañas publicitarias prácticas comunes dirigidas a la captación masiva de clientes como son: ofertar una primera entrega a un precio de venta mucho menor que el de las siguientes entregas, la entrega gratuita del segundo ejemplar junto con el primero, o también no redondear los precios por lo que parece que el precio de la colección es mucho más económico de lo que es. Esto conlleva que una vez comenzada la colección y al advertir el fuerte desembolso económico que supone la adquisición de todas las entregas, muchos consumidores opten por suspenderla y dejarla inacabada pese al dinero previamente invertido y perdiendo la colección, en muchos casos, su valor.

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