gastronomía

Dulces divinos, del convento de Santa Clara al mundo

Aunque los elaboran durante todo el año, en la época navideña triplican su producción

Repostería clarisas
Repostería clarisas

Enclaustradas en el monasterio, las Hermanas Clarisas de Monzón viven la Navidad como una de las épocas más intensas del año, y es que durante estas fechas multiplican la producción de sus tradicionales y deliciosos dulces, que van desde turrón a polvorones, pasando por almendras reales.

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Sor Teresita, priora del convento 

No obstante, a estas alturas ya han superado el punto álgido de la campaña. Los pedidos fuertes se realizaban a principios de mes, e iban destinados a lotes de Navidad o grandes superficies. En esta segunda parte de diciembre, los siguen vendiendo, aunque no a tan gran escala, en los mercadillos y el torno del convento.

Toda esta repostería se ha vendido en Monzón, pero también en localidades vecinas como Binéfar o Huesca y ciudades más grandes como Madrid. Y es que los dulces de las clarisas son unas delicias divinas. La fórmula mágica, el uso de materia prima muy natural, así como el empeño y cariño que ponen las hermanas en su elaboración.

Si durante el año tan solo dos o tres religiosas se dedican a la elaboración de dulces, en la campaña de Navidad participan las 14 hermanas que habitan en el Monasterio de Santa Clara; la más joven tiene 22 años y la más mayor, 98 años.

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