OSO

Ecologistas en Acción Ribagorza defiende que la convivencia con el oso es posible

Ecologistas en Acción Ribagorza se adhieren la circular que diversas organizaciones, de ambos lados del Pirineo, están firmando con respecto a la gestión de la presencia del oso en nuestro territorio. Desde el grupo ribagorzano consideran que ‘los habitantes de la montaña somos parte de una biodiversidad inclusiva en donde pueden y deben vivir en armonía las especies que dan razón de ser a una realidad que evolucionó durante todo el siglo XX y que hoy en día poco tiene que ver con la percepción del territorio que se tenía en su momento’.

El texto, al que se adhiere Ribagorza en Acción, indica que el oso pardo y la ganadería de montaña son dos elementos indisociables del ecosistema pirenaico, patrimonio natural y cultural de sus habitantes. El oso pardo no puede servir de rehén ante las dificultades de la ganadería de montaña para adaptarse al nuevo contexto de éxodo rural, falta de mano de obra, enfermedades y normativa sanitaria, competencia feroz de las importaciones de carne a bajo precio en el contexto de la globalización.

En vez de buscar una solución de facilidad a corto plazo: culpar al oso de todos los males para obtener la unión (tan difícil de lograr por otra parte) del sector ganadero con el fin de conseguir más apoyo y más ayudas por parte de las administraciones, la propuesta que se realiza es, al contrario, que se haga un
“contrato” con el sector ganadero para aportar respuestas no sólo al retorno del oso pardo sino también a su propio futuro.

Dicen que hay una demostración de muchos años en la cordillera Cantábrica, donde el oso no es ningún enemigo de las actividades ganaderas de montaña. El oso aporta economía complementaria a los territorios de montaña, promoviendo el turismo de naturaleza en los espacios que habita. Si en las montañas cantábricas se ha podido obtener este resultado, en las montañas pirenaicas también se puede.

Las ONG llevan años realizando propuestas concretas para el mantenimiento de la ganadería extensiva en compatibilidad con la presencia de oso y lobo, susceptibles de recibir financiación de la Unión Europea: fomento de agrupación y vigilancia de rebaños (mastines), ayuda a la contratación de pastores, mejora de las instalaciones en puertos de verano (mangas, bebederos, techados, cabañas), indemnizaciones justas y rápidas, formación (asesoramiento e información), aumento en la inversión, investigación e innovación de medidas de manejo y reducción de daños y ayudas a la ganadería extensiva por el pago de servicios ambientales (explorando instrumentos de financiación europea e incentivos o exenciones fiscales).

Para ello, es necesario que los gobiernos autonómicos y las organizaciones agrarias quieran ponerse a trabajar, con una actitud responsable y constructiva para resolver problemas concretos del ganadero y no utilizando al oso como rehén para que les voten.
La pesada y burocratizada administración, en muchos casos lenta e ineficiente en la resolución de conflictos, debería empatizar con la realidad rural arbitrando mecanismos eficientes, impulsando medidas y acciones para la convivencia y así reducir los incidentes, ya sea con fauna silvestre u otros usos (turísticos), además de cumplir la legalidad en materia de conservación de especies amenazadas.

Desde las ONG españolas y francesas firmantes reafirman su compromiso con la conservación de todos los elementos del ecosistema pirenaico simbolizados por el oso y el pastor.

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