GRAUS

La Asociación Ramiro I recuerda el aniversario de la Batalla de Graus

Se conmemora este sábado 8 de mayo con un programa de actos adaptado a la situación sanitaria

Monolito colocado en la plaza donde murio Ramiro I
Un monolito recuerda, en la plaza Ramiro I, los hechos acontecidos en ese lugar

El año pasado, el confinamiento no permitió que la Asociación Ramiro I pudiera celebrar, como cada 8 de mayo, el aniversario de la Batalla de Graus y, en este 2021, aunque el escenario actual sea algo diferente, la Asociación ha decidido desarrollar un sencillo programa con el fin de evitar actos concurridos pero que permitan recordar los hechos acontecidos hace 958 o 959 años y donde halló la muerte Ramiro I, el primer rey de Aragón.

La conmemoración no se va desarrollar en la plaza Ramiro I sino en la plaza Mayor donde, Ángel Aventín, presidente de la Asociación explica que se va a dar visibilidad a estos hechos históricos. En el balcón del Ayuntamiento se colocará la ‘arramiru’, la bandera de la asociación y se colocarán también unos paneles con información sobre la Batalla de Graus, Ramiro I y la presencia de Rodrigo Díaz de Vivar en Graus.

Ángel Aventín, de la Asociación Ramiro I


Estaba también previsto inaugurar un monolito, formado por una piedra y la espada Tizona, para recordar la presencia de El Cid en la batalla de Graus pero este acto se ha aplazado hasta decidir en qué lugar se va a colocar este ‘recordatorio’.

Acerca de las diferentes fechas que, distintos historiadores, barajan de cuándo tuvo lugar la batalla de Graus, Aventín, explicaba que Al- Turtushi, teólogo, poeta y filósofo árabe, coetáneo de Ramiro I, la sitúa en el año 1063.

Batalla de Graus

Cuenta la historia que Ramiro I, que estaba decidido a tomar el castillo de Graus, había reunido, en el castillo de Pano, algunos de los nobles más influyentes del reino, y a su yerno Ermengol III de Urgel, junto con un gran ejército. Atacaron el castillo de Graus y lograron hacer retroceder al ejército musulmán hasta sus almenas. Acamparon en el campo de Zapata para volver a atacar al día siguiente. Ese mismo día, llegaron, para defender la fortaleza el rey moro de Zaragoza, Al-Muqtadir Billah y el rey de Castilla, Sancho II, acompañado de Rodrigo Díaz de Vivar.

Sobre la muerte de Ramiro I, cuenta Al Turtushi, que, el moro Sadadah, como vivía en la frontera, iba vestido como los cristianos, con los que tenía mucha relación. Aventajaba a todos los demás guerreros en conocimientos militares y hablaba bien su lengua. Así camuflado pudo infiltrarse en el ejército y acercarse a Ramiro, que a pesar de ir bien equipado, dejó sus ojos sin defensa. Sadadah le clavó una lanza en un ojo, el rey cayó de bruces al suelo y el moro comenzó a gritar que el rey había muerto por lo que los soldados comenzaron a dispersarse y darse a la fuga. La victoria sonrió a los jóvenes castellanos, Sancho II y Rodrigo Díaz de Vivar, que fueron invitados por las autoridades moriscas a descansar unos días en el interior de la fortaleza. Era la primera vez que el Cid conocía la forma de vida de los musulmanes y parece ser que quedó prendado de ella.