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El buen tiempo acompaña la celebración de San Isidro en el Cinca Medio

Monzón, Binaced, Albalate de Cinca, Santalecina, Estiche o Pomar son algunas de las poblaciones que lo celebran

San Isidro
Bendición de los términos / Sociedad

Monzón, Binaced, Albalate de Cinca, Santalecina, Estiche de Cinca y Pomar son algunas de las localidades donde los agricultores y ganaderos se juntan para celebrar la festividad de San Isidro Labrador, aunque algunas de ellas se guardan los actos más lúdicos para el fin de semana.
En Monzón se reunían en la ermita de la virgen de la Alegría hasta donde se lleva desde la Catedral de Santa María la figura de San Isidro. El acto comenzaba con la bendición de los términos a cargo del sacerdote José Antonio Castán, para a continuación entrar en procesión, con los acordes de la guitarra y a voz de Mariel Escudero, a la iglesia donde se celebraba la eucaristía, tras la cual tenía lugar el reparto de rosquillas bendecidas.
Los asistentes no se ponían de acuerdo si lo mejor era sol o lluvia, ya que algunos decían que tras las precipitaciones del próximo viernes era mejor que llegase el sol. Tras charlar, cada uno continuaba la fiesta como quería ya que no había organizada ninguna comida popular, como hace algunos años.
BINACED
El sábado se han organizado los actos más importantes de San Isidro con encuentro y desfile de carrozas, misa en la ermita de Santa Ana, comida, hinchables y concierto con el grupo “De Noche”.
Otras localidades en las que hay actos son Albalate, Santalecina, Estiche y Pomar.

SAN ISIDRO
El 19 de junio de 1622, Isidro, que en la memoria del pueblo ya era santo, fue canonizado por el papa Gregorio XV, junto a Santa Teresa de Jesús, San Ignacio de Loyola, San Francisco Javier y San Felipe Neri.

En 1657 el arquitecto fray Diego de Madrid comenzó a levantar la capilla de San Isidro -primer ejemplo del barroco madrileño-, aneja a la iglesia de San Andrés, destinada a contener la urna del santo, cuyo traslado se produjo definitivamente en 1669.

El 4 de febrero de 1789, Carlos III ordenó que la urna fuera instalada en el antiguo Colegio Imperial, que pasó a llamarse entonces Iglesia Real de San Isidro, y que luego sería la catedral de Madrid.

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