TRADICIONES 

El descenso de nabatas, protagonista en mayo en la Comarca de Sobrarbe

En el año 1941 tuvo lugar el último descenso nabatero profesional. En 1984 la Asociación de Nabateros de Sobrarbe recuperó esta tradición.

nabatas
La Asociación de Nabateros de Sobrarbe recuperó esta tradición en 1984

Las nabatas volverán a surcar las aguas del río Cinca el tercer domingo de este mes de mayo. Es un gran acontecimiento social que se ha convertido en un fenómeno de masas. Será el trigésimo cuarto año que se lleva a cabo esta tradición, con un recorrido desde Laspuña hasta Aínsa. La fiesta de las nabatas fue declarada Bien de Interés Cultural Inmaterial.

En el año 1941 tuvo lugar el último descenso nabatero profesional. En 1984 la Asociación de Nabateros de Sobrarbe recuperó esta tradición. La Comarca de Sobrarbe fue el primer territorio aragonés que impulsó y consiguió que estas plataformas volvieran a descender por un río.

Es la cita estrella durante este mes en Sobrarbe, aunque también destaca la XV edición de las Jornadas de Bioconstrucción de Aínsa que este año abordarán el tema ‘la arquitectura para frenar el cambio climático’. Se desarrollarán del 18 al 20 de mayo, en la torre del homenaje del castillo de Aínsa, y pondrán sobre la mesa el papel que la bioconstrucción debe jugar ante los grandes retos actuales.

BREVE HISTORIA DE LAS NABATAS

Las Nabatas, se han convertido en un fenómeno de masas en la Comarca de Sobrarbe y constituye uno de los acontecimientos turísticos y sociales más importantes de la primavera.

La tradición nabatera del Cinca se remonta al S.XVI, época en la que encontramos los primeros testimonios de esta peligrosa profesión en localidades como Laspuña, Puyarruego y Escalona.

Este oficio no sufrió ninguna evolución con el paso de los años. La lentitud y peligrosidad de la labor junto con la llegada al valle de los primeros camiones de carbón y leña hicieron que se extinguiera esta forma tradicional de transporte. Por otra parte la regulación del Cinca y el Ebro, con la construcción de presas y pantanos hicieron inviable del todo este método de navegación.

La nabata, es un antiguo de transporte de los troncos de madera de las zonas productoras de la montaña a las serrerías, situadas en las partes bajas de los valles. El trayecto iba desde el Pirineo hasta Tortosa en el Mediterráneo.

El departamento de Educación, Universidad, Cultura y Deporte del Gobierno de Aragón declaraba "Bien de interés cultural inmaterial" la cultura del transporte fluvial de la madera en Aragón. Se reconocía y protegía de esta forma una actividad tradicional que constituye una parte esencial del patrimonio etnológico aragonés y que sigue viva mediante la celebración anual de descensos de nabatas. Además, el Gobierno de Aragón se ha adherido al proyecto de candidatura de la cultura del transporte fluvial de la madera para que sea incluida en la lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO. Se trata de una candidatura compartida con Navarra, Cataluña y Castilla-La Mancha.


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