IGLESIA 

El Obispo de Barbastro-Monzón clausura los actos del 350 aniversario de la llegada de las Capuchinas a Barbastro

La congregación se instaló en Barbastro en el año 1670

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Comunidad de las Hermanas Clarisas Capuchinas de Barbastro.

El Obispo de Barbastro-Monzón, Ángel Pérez, presidía la clausura de los actos del 350 aniversario de la llegada de las Hermanas Clarisas Capuchinas a Barbastro. Ángel Pérez celebraba este lunes la eucaristía en la iglesia de las Capuchinas, en la víspera del aniversario de la llegada de esta comunidad religiosa a la ciudad del Vero y también de la jornada de la Vida Consagrada.

En 2020 se cumplieron 350 años de la presencia de las Hermanas Clarisas Capuchinas en la Diócesis de Barbastro-Monzón, presencia mantenida en la actualidad en una comunidad que conforman siete hermanas, tres españolas y cuatro keniatas, que tienen a la madre Florence Stoumba como superiora. “Pedimos al Señor que las bendiga y proteja y, sobre todo, nos regale vocaciones que perpetúen este servicio de oración y contemplación”, señalaba Ángel Pérez. 

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La congregación se instaló en Barbastro en el año 1670 y, tras setenta años en un convento ubicado en la calle de la Trinidad, lo que actualmente se corresponde con la Estación de Autobuses y los jardines de la Plaza de Aragón, se trasladó a su ubicación actual, en el barrio del Entremuro. El obispo Carlos Alamán bendijo y colocó la primera piedra de la iglesia, dedicada al Dulce Nombre de Jesús. El nuevo convento se construyó con donativos de los vecinos y, en buena medida, de doña Leonor Carrillo de Albornoz, hija del duque de Montemar y esposa del sargento mayor del Regimiento de Caballería de Malta. Dos de sus hijas, hermanas del General Ricardos, fueron Capuchinas y a ellas dejaron los "Ricarditos", nombre popular de sendas las figuras del Niño Jesús que forman parte de una colección de 35, seña de identidad patrimonial y devocional del convento.

En la actualidad, algunos de ellos se exponen en el pequeño museo habilitado el pasado verano, y que junto a la iglesia, es visitable dentro de la conocida como Pulsera Turística de Barbastro. Las Capuchinas, entregadas al conocido ora et labora, elaboran dulces en su obrador y han confeccionado numerosas mascarillas durante la pandemia, momento en el que abrieron las puertas de sus instalaciones para alojar sanitarios.

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El Obispo de Barbastro-Monzón, Ángel Pérez, presidía este lunes la eucaristía en la iglesia de las Capuchinas.

La vida consagrada. Parábola de fraternidad en un mundo herido

Este martes se celebra la Jornada Mundial de la Vida Consagrada, que alcanza su 25 aniversario bajo el lema “La vida consagrada, parábola de fraternidad en un mundo herido”. El objetivo de esta jornada es ayudar a toda la Iglesia a valorar cada vez más el testimonio de quienes han elegido seguir a Cristo de cerca y dedicar su vida a Él. La vida consagrada es una “riqueza impagable, que oxigena, porque con su vida apostólica o contemplativa hacen visible el amor de Dios”, subraya el Obispo de Barbastro-Monzón.

La Diócesis de Barbastro-Monzón cuenta con cuatro congregaciones masculinas (Escolapios en Peralta, Instituto del Verbo Encarnado en El Pueyo, Misioneros Claretianos en Barbastro y Salesianos, que dejarán Monzón el próximo curso) y ocho femeninas (Carmelitas Misioneras Teresianas en Graus, Hermanas de la Caridad de Santa Ana con tres comunidades en Fraga y una en Monzón, Clarisas en Monzón, e Hijas de la Caridad de San Vicente de Paúl, Congregación Apostólica de Marta y María, Capuchinas, Siervas de María y Hermanitas de los Ancianos Desamparados en Barbastro), así como una representante de la Orden de las Vírgenes Consagradas.