El “Proyecto Guillén” da el salto a la gran pantalla

Lo hace de mano del director montisonense David Lorenzo, creador de un documental que se estrenará en Zaragoza a beneficio de Aspanoa 

Cartel estreno "Proyecto Guillén"
Cartel estreno "Proyecto Guillén"

El “Proyecto Guillén”, desarrollado por un maestro del colegio Minte de Monzón durante el curso 2014 / 2015, da el salto a la gran pantalla de la mano del joven montisonense David Lorenzo, director del documental que lleva el nombre del citado proyecto y la distribuidora Begin Again Films.

El estreno tendrá lugar el próximo 26 de octubre, a las 11h, en los Cines Aragonia de Zaragoza en favor de Aspanoa, con un pase abierto únicamente a familias, socios, voluntarios y colaboradores de esta asociación, así como a la comunidad educativa aragonesa.

El documental, que tiene una duración de 30 minutos, cuenta cómo el profesor Javier Mur logró integrar en el aula a un niño con cáncer durante los meses que estuvo recibiendo tratamiento en el Hospital Infantil Miguel Servet de Zaragoza. Un proyecto educativo que fue reconocido en 2016 por el Ministerio de Educación con el Premio Francisco Giner de los Ríos.

Fue el propio Lorenzo el que, conmovido por esta historia, decidió embarcarse en este proyecto al que ha dedicado dos años. Según ha manifestado a esta redacción, el objetivo del documental es dar a conocer este proyecto educativo para que otros niños hospitalizados puedan beneficiarse de él, además de concienciar al conjunto de la comunidad educativa de la importancia de que el menor se sienta integrado en el aula pese a no estar físicamente en ella. 

Proyecto Guillén

Este proyecto surge cuando el profesor Javier Mur se entera de que Guillén, uno de los alumnos, no se puede reincorporar al centro al inicio de curso porque debe recibir un tratamiento de quimioterapia en el hospital, desconociendo cuando podría volver al colegio. Es entonces cuando, con el consentimiento de los padres y el apoyo del centro, decide poner en marcha este programa, en el que son los propios compañeros los que hacen de profesores.

El objetivo del mismo era mantener el contacto emocional entre el alumno y sus compañeros utilizando como hilo conductor un blog con los contenidos que se impartían en clase. Estos contenidos se grababan en vídeo y los compañeros preparaban actividades que luego corregían.
Se formaron equipos de cuatro alumnos, buscando la heterogeneidad dentro de cada equipo para fomentar la máxima interacción. Se asignó una dedicación semanal de dos horas, y se estableció un calendario de trabajo, en el que cada dos semanas tenían un contenido nuevo que trabajar en un área diferente cada vez.

La única indicación que tenía el alumnado era que cada dos semanas se recogía el material elaborado y se tenía que pasar a una nueva materia. El alumnado tenía libertad total para elegir el formato que prefiriesen y preparar lo que considerasen oportuno dentro de los contenidos que se habían trabajado en la materia a lo largo de esas dos semanas.

En el tercer trimestre del curso, Guillén volvió al aula con sus compañeros. Durante los siete meses en los que no estuvo en el centro se elaboraron numerosos materiales, que finalmente ascendieron a 17 vídeos y más de 50 documentos en papel.

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