RIBAGORZA

El proyecto Senderos de Cepaim ayuda a dos familias a iniciar una nueva vida en Ribagorza

Lascuarre y Secastilla son las localidades en las que las familias han encontrado una nueva oportunidad laboral 

Secastilla. Cepaim
Diana y Ion llegaron en noviembre a Secastilla, ella regenta el bar social y él trabaja en una bodega de la zona

Hace, aproximadamente, un año Secastilla acogió una jornada de sensibilización en la que participaron técnicos de de la Fundación Cepaim para presentar el proyecto Senderos para la Integración de Nuevos Pobladores en Entornos Rurales y Zonas en Proceso de Despoblamiento financiado por el GA y que da gran importancia a la sensibilización de la población en el medio rural. Desde entonces, a través del citado programa, dos familias han iniciado una nueva vida en Lascuarre y Secastilla.

Para Rocío Gregorio, técnico del proyecto Senderos, haber dado visibilidad al problema de la despoblación y a la falta de recursos para repoblar, ha supuesto un rayo de esperanza y ha ayudado a sensibilizar al territorio.

Rocío Gregorio, técnico del programa Senderos

El proceso de inserción de una familia es, dice Gregorio, ‘artesanía social’ porque a quien quiere buscar una nueva oportunidad laboral en el medio rural se le pregunta por sus inquietudes, se les informa y forma. Cuando llega la oferta de trabajo, que tiene que ir asociada a una vivienda digna, se trata de detectar la familia que mejor encaja, y, por último, se intenta que haya una buena acogida y que surjan los lazos personales entre quienes llegan y quienes reciben. Existe un seguimiento posterior, por parte de los técnicos, que ejercen también como mediadores.

Tanto en Lascuarre como en Secastilla, las experiencias están siendo muy buenas. En ambos casos, apuntaba Rocío Gregorio, la base era muy buena y los procesos se mimaron mucho.

Rocío Gregorio, técnico del programa Senderos


El proceso de inserción, detallaba, no está exento de dificultades porque las familias que entran en el programa Senderos, son cada vez manos vulnerables, y buscan calidad de vida y porque las ofertas laborales no llegan, en estos casos, de macro empresas sino de pequeños negocios familiares. Uno de los principales obstáculos es la falta de vivienda.

En el otro lado de la balanza, ponía la técnico del programa, las medidas de conciliación que facilitan la vida y que ayuda a que haya gente que quiere ir a vivir un pueblo.

La Fundación Cepaim surgió hace un cuarto de siglo en Murcia y, en la actualidad, cuenta con 34 centros y casi un millar de técnicos. En Aragón está implantada desde hace 15 años en Teruel y apenas hace 4 que llegó a Zaragoza. Próximamente, se abrirá una sede en Barbastro.

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