LA PUEBLA DE CASTRO

Fernanda Barragán se suma a lista de centenarios de La Puebla de Castro

Nacida en Badajoz, en el año 1962 se trasladó junto con su marido e hijos a La Puebla de Castro

La Puebla de Castro. Fernanda
Fernanda acompañada por sus hijas con el ramo y el retrato obsequio del Ayuntamiento

Los vecinos de La Puebla de Castro vivían, este sábado, una jornada especial y emotiva, ya que, Fernanda Barragán Silva se ha incorporado, esta semana, a la lista de vecinos centenarios de la localidad. La actual situación no ha permitido una gran celebración pero la ‘cumpleañera’ recibía el cariño de su familia y sus vecinos. El Ayuntamiento de La Puebla de Castro homenajeó también a Fernanda con la entrega, que hacía la alcaldesa Maite Bardají, de un ramo de flores y un retrato de, en carboncillo, realizado por Arantxa Blanco.

Fernanda Barragán Silva nació el 18 de noviembre de 1920 en Medina de las Torres (Badajoz) en una familia dónde la unión, la ayuda a los demás y la generosidad eran los pilares fundamentales. Durante su adolescencia trabajó como niñera en Sevilla, y en sus ratos libres, que no eran muchos, entabló una relación con el que sería su marido en 1947, José Antonio Mancera. Del fruto de este amor nacieron sus cuatro hijas: Carmen en 1948, Josefa en 1951, Antonia 1954 y Pruden en 1957.

En 1962 se trasladó a Aragón en busca de trabajo, terminando en la central de San José durante la construcción de la carretera. Meses después Fernanda con sus hijas se reunieron con él y comenzaron una nueva vida en La Puebla de Castro. Una felicidad que duró poco ya que en 1963 José sufrió un accidente con su hermano y falleció.

A partir de ese momento, explica su familia, la vida de Fernanda cambió completamente. En esos años tan duros tuvo que sacar adelante a sus cuatro hijas, dejando a un lado la tristeza que la embarga. Comenzó a trabajar en el Mesón de Vicente Burrel, más tarde en la carnicería Garuz, Casa Cirilo y entorno al 1970 con la apertura de la EFA en el Poblado (El Grado) inició allí su trabajo como ayudante de cocina.

Durante 1971 el destino volvió a ponerle una de las pruebas más difícil para una madre, la muerte de su hija Josefa. Y tras el paso del tiempo comenzó a vivir con un sentimiento agridulce, pero siempre con ternura y fortaleza, los acontecimientos importantes que surgen en su familia, la boda de Carmen y el nacimiento de sus nietos (José Ramón, Fernando, Carmen, Pili, Fátima y Bea), el matrimonio de Pruden y el nacimiento de sus nietas (Fátima y Verónica).

Poco a poco sus nietos y nietas van creciendo siempre bajo el amor y protección de la abuela Fernanda, la que era capaz de cualquier cosa por mantener la unión y la felicidad de todos ellos. Y como la vida misma llegan los biznietos: José Ramón, Iván, Ari, Joaquín, Sergio y Dani. Con algunos de ellos vive esos momentos con plenitud y con otros la cruel enfermedad del alzhéimer no se lo permite.

Su nieto Fernando agradecía, en nombre de su abuela, el bonito homenaje en su centenario cumpleaños, y le dedicaba también unas emotivas palabras.

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