opinión

Gratitud sin partidismo

Ciudadanos y ciudadanas independientes C+, integrados en la coalición Cambiar Huesca, opinan sobre el encuentro entre el alcalde y Bermúdez de Castro

Poco tiempo ha necesitado el alcalde Luis Felipe para responder a la moción de censura que el secretario general de su formación política ha presentado ¡y ganado! al partido más corrupto de Europa. Luis Felipe ha tenido el coraje de otorgar una indemnización política a un muy alto cargo del PP, nada menos que el todavía secretario de Estado para las Administraciones Territoriales Roberto Bermúdez de Castro, al que ha recibido a pie de calle e invitado posteriormente a firmar en el libro de honor municipal. Un trato semejante se reserva para las grandes solemnidades y los personajes de alcurnia, y a lo que parece, ha sido el caso. ¿Será una recidiva del “susanismo” y un consecuente desafío al nuevo presidente del Gobierno…? No parece probable, Luis Felipe es político templado en cuyo currículo institucional no se advierten signos ni de frío ni de calor. Quizá buscaba una reconciliación con la derecha local a través del bálsamo que procura el contacto placentero entre jefes vis a vis, aureolado de abrazos fraternales, amplias sonrisas y declaraciones solidarias.

Los gestos en política son muy importantes, pero no siempre dicen lo que parecen. Un secretario de Estado del PP en ejercicio es el representante de las políticas antisociales que han condenado a la precariedad y la pobreza a cientos de miles de personas, es igualmente responsable de leyes represivas de derechos y libertades como la lesiva “ley mordaza”, de destrozos en la educación o la sanidad pública, de atropellos contra los trabajadores preceptuados en la indefendible reforma laboral… y aunque es un secretario de Estado con las horas contadas a causa del fallo judicial en el caso Gürtel, inmenso chapapote pepero, también anota en su hoja de servicios haber vigilado con celo la aplicación del artículo 155 de la Constitución, que es la consecuencia de los desmanes con que el nacionalismo español, sordo, ciego y autoritario, ha querido someter a Cataluña.

Leemos en la complaciente prensa local, que el arrobo entre el alcalde Luis Felipe y el secretario Bermúdez de Castro obedece a una colaboración discreta y “sin partidismo” con el fin de reabrir el cuartel Sancho Ramírez para acoger efectivos trasladados desde Madrid. Sin embargo, la realidad que aparece sin disimulo tras la disputada medalla de hojalata que PP y PSOE quieren prender en su pecho henchido de gozo patriótico, revela que el proyecto obedece a una operación especulativa de venta de miles de hectáreas en Campamento por parte del ministerio, con el españolísimo fin de “hacer caja”. Huesca, por su parte, consciente del elevado y edificante alcance de la maniobra, regalará los terrenos necesarios para asentar el cuartel general desterrado.

Así las cosas, ante la innecesaria visita, queremos expresar al obsequioso anfitrión que no nos ha representado en la luminosa mañana de plácemes, y que la página escrita en el libro de honor de la ciudad merece una nota al pie de agria censura y desaprobación sin paliativos.


Ciudadanos y ciudadanas independientes C+, integrados en la coalición Cambiar Huesca

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